Ignorancia y maldad

“No votamos por AMLO por ser tontos, como ustedes dicen”. Es algo que suelo leer en discusiones de Facebook de parte de los obradoristas. Sin embargo no entienden que la otra razón por la que votan por Obrador es por maldad.

Es mejor esa opción, votar por AMLO por ser tonto. Aunque hay que aclarar algo, la ignorancia es más que solo un conocimiento incompleto.

Hay dos tipos de ignorancia, la inadvertida, y la deliberada. Si eres ignorante y no sabes que lo eres, no hay maldad en ello. Pero si eres ignorante y te resistes a salir de esa ignorancia y, aun peor, refuerzas ese conocimiento incorrecto con más mentiras, entonces si eres profundamente malvado.

Podemos ver a diario cuán fácilmente las personas se aferran a su estrechez mental e ignorancia/maldad, negándose a aceptar la realidad y a tomar el camino de la sabiduría por causa de su ignorancia y arrogancia.

Somos malvados en la medida de nuestra ignorancia y nuestro deseo de aferrarnos a ella o nuestra incapacidad de alejarnos de ella. Votan por AMLO por vengativos y resentidos (revanchismo) por el deseo de vengarse de los que consideran responsables de toda la desgracia del país, sin importarles llevarse al mismo país al diablo como daño colateral.

Pero también votan por AMLO porque no quieren reconocer que se han equivocado y que han elegido mal. A pesar de que AMLO ha recibido en su partido a la “crema y nata” de la Mafia del Poder, afirmando que se han arrepentido. A pesar de que en cada mitin dice algo distinto, muchas veces contradictorio a lo que dijo horas antes, por el solo hecho de ajustar su discurso al tipo de público. A pesar de que en su partido hay corrupción, nepotismo, incursión del narco y tráfico de influencias, todas aquellas prácticas que AMLO afirma terminarán cuando llegue al poder.

Es mucho más fácil permanecer en nuestra ignorancia/maldad ya que requiere de poco o ningún esfuerzo más allá de seguir por el sendero de nuestra estrechez mental (disonancia cognoscitiva) y auto-engaño, auto-reforzándola cada vez más.

Por otro lado, para construir nuestro conocimiento/bien, especialmente para abrir nuestra mente y liberarnos de cualquier perspectiva autoimpuesta de mente estrecha se requiere de mucho esfuerzo consciente.

Karl Popper decía que la ciencia es más para refutar nuestras certezas y no para confirmarlas. La importancia de esta premisa va más allá de la ignorancia/maldad y del conocimiento/bien en base a la posición que tomemos. En otras palabras, podemos construir sobre el conocimiento/bien que tengamos, o podemos permanecer en nuestra ignorancia/maldad solo para afianzarla aún más.

Cuando analizamos el comportamiento de supremacistas o fundamentalistas, su ignorancia/maldad es patentemente evidente. Se aferran a su posición estrecha e ignorante en un intento de demostrar que tiene razón cuando en realidad hacen justamente lo contrario. Lo mismo aplica para los obradoristas.

Es un deber moral y la obligación de todo ser humano alejarse de la ignorancia/maldad.

 

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12 de marzo al 11 de abril 2018

¡Chinga tu madre, Zuckerberg! Si pudieras sentir alguna emoción, esto debería ofenderte. Pero por tu cara de confusión durante el regaño que recibiste del senado gringo, evidentemente no sabes procesar emociones. Por lo menos reconociste con tu silencio que las opiniones de derecha no son bienvenidas en tu red social, algo que vengo sabiendo desde hace años.

Ahora doy paso a la esta lista de cosas buenas y malas que pasaron y de las que me hubiera gustado comentar en Facebook pero en el que estuve vetado. Empecemos por lo malo.

  • Se consolida el Peje. Solo quedan 3 meses y el triunfo del demagogo parece inevitable a menos que suceda un milagro (o un fraude, que importa, la verdad). Si se impone la sinrazón voy a escribir tutoriales para ayudar con el proceso para obtener becas y visas de estudiante, de trabajo y para familiares. Así espero ayudar a sacar a los que se pueda, antes que les restrinjan el Internet por difundir información que atente contra la patria y la nueva moral.

 

  • Expulsé una piedra del riñón. Mal pasadas, deshidratación y genética. No puedo cristalizar mi proteína pero logre exitosamente cristalizar acido úrico en mi nefrona.

 

  • Unos chairos en mi universidad interrumpieron un discurso de corte de derecha. Hasta Milo Yiannopoulos y Ben Shapiro lo comentaron. Posteriormente programaron otra conferencia de un profesor de derecha, uno de los pocos, de la universidad. Esta vez, la misma universidad canceló esta segunda plática por considerarla de “alto riesgo”. Los chairos ganaron y solo las voces izquierdosas tienen cabida en esta universidad.

 

  • Cerraron la única cafetería buena cerca de mi universidad. Café Nero, Ahora solo queda ir al Starbucks o caminar unos 10 minutos por algo decente.

 

  • En este mes en mi proyecto no hubo mayores avances. Anda marchando todo muy lentamente, algunos equipos descompuestos y muchos alumnos de maestría temerarios que se avientan a usar equipos sin haber recibido entrenamiento solo para darles en la madre. Afortunadamente ya terminaron.

 

Ahora el schadenfreude

 

  • Se va el Bronco y Ríos Pitos, lo que quita dispersión de votos, aunque queda Caitlyn Jenner-Zavala, que también intentó completar las firmas con fotocopias y muertos. Ya debería declinar por Anaya. Ahora entiendo por qué chupa Calderón. Luego regresó el Bronco y pos nada, otro naco en la boleta.

 

  • Muere Hawking y la gente muestra su incultura científica y yo no puedo más que mirar las pendejadas que dicen de ese, ciertamente, físico teórico del montón que de haber tenido una salud de hierro no hablarían de él y ninguno de estos que comparten sus frases mientras escuchan a Maluma lo conocerían. No piensen que me alegra su muerte. En otra publicación hablo extensamente acerca de este señor, solo que va a requerir de un poco más de su atención. 

 

  • Se descubre lo de Cambridge Analitica y queda claro que la palabra “intimidad” no existe en las redes sociales. Solo falta demostrar que la gente que recibió la publicidad dirigida a favor de Trump realmente pensaba votar por otro y por la influencia de la publicidad cambió su voto. Decir “es obvio que sí” no es prueba de nada. Es esta falta de rigor científico y metodológico de la izquierda gringa lo que mantiene a Trump en el poder.

 

  • Le acaban de dejar ir el nepe a Elizabeth Holmes de Theranos. La emprendedora y “científica” resultó ser una defraudadora. No se puede ser disruptivo –palabreja emprendedora- con la salud. No es lo mismo descomponer un celular que matar a un cliente.

 

  • Lula al vote. ¿Algín otro político de izquierda que diga que quiere ser como Lula? ¿Peje? ¿No? ¿Capriles?

 

Lo bueno y gay.

  • Fui a un concierto por primera vez en Londres. Vi a Steven Wilson. Nunca había escuchado a Porcupine Tree ni el trabajo en solitario de Wilson. Porcupine Tree me parecía un gran nombre para una banda pero cuando leí que tocaba metal progresivo no le di una oportunidad. Pensé que seria algo de hueva, tipo Joe Satriani, pero resultó ser algo muy disfrutable y profundo. Steven Wilson tiene el look menos rockero que te puedas imaginar. Parece sacado de un torneo de Yu-Gi- Oh!, eso sí, un pelazo sedoso y sin frizz, lacio, largo hasta los hombros, corte en capas y con sus lentes, ay… Emmm… Este… No homo. Sin embargo, probablemente es el único que mantiene vivo el sentido rebelde e individualista del rock. Si quieren saber mas de este descubrimiento personal pueden hacerlo aquí.

 

  • Fui a ver un musical del West End. The Book of Mormon. Ya que amo South Park no podia dejar pasar esta oportunidad. Mi novia conoce a la novia de un actor de la obra (sorprendentemente heterosexual) y nos consiguió muy buenos boletos y a muy buen precio. Me encantó. No se burla de la fe sino de los mormones en específico. La blasfemia es justificada. Sin duda un gran musical mucho mejor de lo que imaginaba. Habia olvidado lo mucho que me gustan los musicales. De no tener dos pies izquierdos me hubiera gustado trabajar en uno. Es lo más completo que se puede aspirar como artista. Bailar, cantar y actuar. Todo super gay.

 

 

 

 

Una noche con Steven Wilson (actualizado)

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Hace unas semanas la revista NME hacia una pregunta a sus lectores: ¿Existe alguna banda de la que te arrepientas por haber descubierto muy tarde? Después de ver a Steven Wilson en concierto, la respuesta fue obvia para mí; me arrepiento de nunca haber escuchado a Porcupine Tree.

El descubrimiento se lo debo al algoritmo de publicidad de Facebook y a mi ídolo Krishna Avendaño.

Las cookies, combinadas con las bandas a las que les di Me Gusta y los videos que veo en Youtube no fallan. El ojete de Mark respetamos-su-privacidad Zucaritas no me deja hablar con libertad pero me ofrece todo lo que me gusta o puede gustar. Solo por eso no me salgo de su falsa red social. Qué le vamos a hacer.

En mi muro vi la publicidad de Steven Wilson at The Royal Albert Hall y dije a ver, vamos a checar que tenemos aquí. Las primeras 2 fechas ya se habían agotado. Quedaban algunos lugares para la tercera fecha a buen precio, menos de mil pesos en la tercera fila de la tercera sección. Pero eso no sería suficiente para comprar boletos de un artista desconocido para mi de no ser porque recordé que Porcupine Tree es la banda favorita de Krishna.

Llevo un largo tiempo siguiendo sus pasos y tengo un historial de cosas que le gustan a Krishna y que cuando las veo o leo también me gustan a mí. Además, el concierto seria en el Royal Albert Hall, tal vez el escenario más icónico en el mundo desde su fundación en la época victoriana. Siempre había querido conocer ese lugar así que compré los boletos.

Tenía solo tres semanas para escuchar algo del trabajo de Steven Wilson y no llegar al concierto sin saber qué esperar. Traté de escuchar lo más que pude por mi cuenta, sin embargo, lo primero que me pasó fue que Porcupine Tree puede hacer igual un Brit-pop como Lazarus como un metal progresivo en The Creator Has a Mastertape.

En este punto recordé por qué nunca había escuchado a Porcupine Tree. Me caga el progresivo, especialmente el metal progresivo. Qué asco tu Dream Theater, Tool, Rush, Opeth, Joe Satriani, etcétera. Una canción de media hora no me interesa si no me produce ninguna emoción. Siento que más que querer trasmitir una emoción o contar una historia todas estas bandas solo quieren alardear de lo buen músicos que son. “Mira todas las técnicas que me salen”, “mira mi batería con 35 platillos y 4 bombos”, “escucha estos cambios de ritmo”, “escucha lo culto que soy, como se de jazz, blues y hardcore”. Como dice Pio XIII en El Joven Papa (vean esa serie) “el virtuosismo es para los arrogantes”. Sin embargo, con Steven Wilson no me pasa esto, sus canciones si me emocionan aunque el asombroso talento es evidente.

Como dije, Porcupine Tree y Steven Wilson recorren casi todo el espectro de la música pop. Es difícil abordar una banda de estas características. por lo tanto, recurrí a Krishna para preguntarle por dónde empezar.

Setlist.fm fue otra gran ayuda. Wilson y compañía están presentando la gira To The Bone Tour. Como toda gira, la lista de canciones cambia poco de un concierto a otro, por eso es bueno cuando te toca ver a una banda a la mitad o casi al final de la gira ya que tienen todo perfectamente ensayado. Con ello sabia cuales canciones iban a tocar y hasta ya tenía dos que esperaba ansiosamente oír: Arriving Somewhare But Not Here y Lazarus.

La semana del concierto, Steven anunció en su Facebook que el último concierto en Londres seria grabado para el Blu-ray y DVD. Todo pintaba para una noche excepcional. Estaba muy entusiasmado.

Está de más decir que desde la llegada al Royal Albert Hall sabes que vas a ver algo increíble. Es mayor el honor del artista el pararse en ese escenario que del salón al recibirlo. Debe ser la meta de todos. Ya adentro, el lugar te produce una sensación de intimidad e inmensidad al mismo tiempo que no puedes creer. Aunque los boletos no eran en primera fila, cuando salió Steven Wilson y su banda me sentí cerca. El espacio entre filas y la altura de las mismas te permite ver perfectamente aunque Shaquille O’Neal se sentara enfrente de ti. El sonido se distribuye con claridad y sin necesidad de subir los decibeles al punto de retumbar en tu pecho como en un sonidero de una fiesta de XV.

Los músicos más increíbles que he visto en vivo sin embargo totalmente desconocidos para mi unas semanas antes. Mención especial para Nick Beggs, un ser diseñado genéticamente para ser bajista.

Desaliento, hartazgo, melancolía, nostalgia, renuncia, tristeza. El orden de las canciones parece describir las emociones de una persona en una profunda depresión a punto de expirar pero contado de atrás para adelante.

Empezó con Nowhere Now cuyo coro lo canta alguien liberado de un mundo destruido, lejos de las multitudes y que por fin siente la emoción del amor. El concierto terminó con The Raven That Refused to Sing, una canción que es más una súplica de un alma rota.

El resto de las canciones son el sube y baja de emociones que puedes esperar en alguien destrozado. Desde la descarada y orgullosa defensa de la propia soledad con un dejo de menosprecio por los que aun sienten la necesidad de ser amados, hasta los efímeros momentos de gozo dentro de la depresión.

Tal vez la canción que menos me gustó fue The Same Asylum As Before. No me gusta que me regañen o regañen a los empresarios y poderosos por “maltratar” el planeta y menos en un concierto de rock considerando toda la electricidad que consumen los amplificadores y luces que están usando. Fuera de allí este ha sido uno de los mejores conciertos que he vivido desde que empecé a ir a conciertos de rock.

Espero salir en algún paneo de la cámara con una expresión de asombro mientras que en mi cabeza se repetía la expresión de “…”.

Actualización.

Otra cosa que descubrí junto con la música de Wilson fue Spotify. No es por presumir pero tengo muy buen oido. Tal vez sea la respuesta de mi cerebro a mi deficiente visión. El punto es que puedo escuchar la diferencia entre la música de CD y un archivo comprimido para streaming y por eso prefería evitar dicho formato.

El hecho que un mayor melómano que yo como Steven Wilson tenga casi toda su música en Spotify es prueba de que el formato no es tan malo o de que torció las manos a la presión del mercado. El punto es que fue una formidable herramienta para empaparme de su música a un precio razonable.

Me tomé el tiempo de crear un playlist con las canciones del concierto.

La primer canción, Buying New Soul, fue tocada por Wilson y Richard Barbieri antes de iniciar el concierto.

Sleep Together fue la canción elegida para cerrar el set antes del encore. Lamentablemente no está en Spotify. Esta fue tocada después de Vermillioncore.

Even Less interpretada solo con una guitarra eléctrica y un ampli sencillo fue la manera que inició el encore.

Steven Hawking, el profeta.

Con Stephen Hawking me pasa lo mismo que con Café Tacvba. No lo odio a él, odio a sus fans. No es que Hawking sea malo, sino que se creó una imagen mítica alrededor de su silla de ruedas.

No digo que no sea alguien admirable. Cualquier persona con esclerosis lateral amiotrófica que siga trabajando en lo que sea y que haya rebasado sus esperanzas de vida por tanto tiempo como lo hizo Hawking es alguien digno de admiración. Sin duda, como ejemplo de superación y de deseo por seguir viviendo, Hawking tiene la mayor admiración posible. Pero sus fans de antaño y los que surgieron después de su muerte no hacen más que repetir hazañas y logros que Stephen nunca hizo.

La gente ignora la poca relevancia que tenía Hawking en la comunidad científica. No era un paria pero tampoco era el más citado ni el influyente. Pocos saben que la mayoría de sus postulados han sido desmentidos. Twitter y Facebook estaban inundados de gente diciendo que Hawking descubrió los agujeros negros que en realidad es una idea que data desde finales del 1700. También le atribuían la Teoría del Big Bang que en realidad corresponde al sacerdote Georges Lemaître. Esto último me parece más bien algo premeditado por todos los aficionados ateos de la ciencia.

La gente le atribuía haber ganado el Nobel. Algunos que sabían que nunca lo ganó acusaban al Comité Noruego del Nobel de discriminación. No saben que el Nobel premia los descubrimientos no las ideas.

Hawking era un físico teórico, de las pocas disciplinas científicas que se pueden hacer sin un laboratorio. Sin embargo, una teoría debe ser probada experimentalmente para que tenga algo de sustento y no sea solo una idea. Albert Einstein recibió el Nobel por proponer la teoría del efecto fotoeléctrico pero no recibió el premio hasta que Robert Andrews Millikan lo demostró experimentalmente. Peter Higgs propuso la teoría del bosón que lleva su nombre en 1964, pero no recibió el Nobel hasta el 2013, poco después de que se demostrara la existencia de la “partícula de Dios”. Por suerte seguía vivo ya que el Nobel no se da de forma póstuma.

La teoría más interesante de Hawking donde propone que los agujeros negros no absorben todo lo que pasa cerca de ellos sino que pueden emitir radiación como una explicación al por que los agujeros no se han tragado a todo el universo, es y seguirá siendo una teoría hasta que tengamos pruebas de esta radiación.

Su otra aportación a la ciencia fue en la divulgación científica. La divulgación científica tiene como objetivo atraer clientes (donadores) que provean de recursos a la investigación y, por otro lado, atraer al futuro capital humano de empresas y universidades, jóvenes que estudien ciencia y tecnología y que mantendrán el sector vivo y en constante crecimiento.

Los divulgadores científicos, ya sean científicos de profesión o aficionados de la ciencia dan por sentado que su actividad es importante y que están contribuyendo al desarrollo de la ciencia. No los culpo, muchos hacen un increíble trabajo. He visto talleres en museos que digo “diablos, quisiera volver a ser niño” para poder jugar con esos modelos o esos rompecabezas. Parece obvio que están generando nuevas vocaciones científicas pero no lo es.

En ciencia todo se debe medir y la divulgación científica también debe ser cuantificada. ¿impacta en los jóvenes o en niños que leen ciencia? ¿Consigue influenciarlos a estudiar ciencia? ¿Impacta más la divulgación científica en niños o en niñas? ¿Impacta del mismo modo en niños de diferentes estratos económicos? ¿Que influye más para que alguien decida estudiar ciencia? ¿ver documentales, ir a museos, sus padres, sus profesores, leer libros de divulgación científica o participar en talleres interactivos de ciencia?

Hay tan pocos trabajos al respecto que no me atrevo a citar uno. Sin embargo, lo que parece tener mayor impacto en atraer a los jóvenes a la ciencia son los talleres interactivos. No se sabe realmente cuánta gente encontró su vocación en la ciencia gracias a un libro de divulgación científica de Stephen Hawking. Y como el profesor se puso de moda en toda la cultura pop lo más probable es que sea de esos autores muy vendidos pero poco leídos. Así que por ahora no sabemos cuántas batas blancas se venden cada año gracias a StephenHawking.

Las frases de Hawking son usadas en memes de ateos y socialistas (y ateos socialistas) de todo el mundo. Siempre que quieren ganar una discusión ponen a Hawking para demostrar que es de inteligentes ser ateo o de izquierda. Hawking es el recurso perfecto para la falacia de autoridad.

Para quien no lo sepa, la falacia de autoridad es considerar algo como verdadero solo porque una figura de autoridad lo dice. Sin embargo, una persona con mucha autoridad puede cometer errores, por lo tanto, sus postulados no son necesariamente ciertos solo porque él/ella lo dijo. A demás, el conocimiento humano requiere de especialización. Ya no existe el hombre renacentista que se desempeñaba con soltura en múltiples campos. Una figura de autoridad puede equivocarse en su campo de estudio y con mayor razón fuera de su campo de estudio, sobre todo cuando hablan de religión, un campo al que la mayoría de “intelectuales” menosprecian.

Puedo entender perfectamente por qué Stephen Hawking era ateo. He tenido infecciones que me han hecho negar la existencia de Dios, con toda razón puedo entender el origen del ateísmo de alguien que sufre una enfermedad degenerativa que empieza a consumir su cuerpo en la flor de su juventud. Perder tu independencia, tu movilidad, sin perder tu mente es un duro golpe a la fe de cualquiera. Aunque Hawking insistió muchas veces que su ateísmo era producto del razonamiento, no podemos descartar que su condición influyó en sus ideas.

Su demostración de que la nada genera el todo es muy pobre. Las fluctuaciones cuánticas, como bien lo indican pueden producir materia espontáneamente, pero a partir de energía. Esta energía tendría que venir de algún lado. La explicación de Hawking no nos dice de donde vino esa energía. Otra idea que popularizo es que la energía puede provenir de otro universo. Sin embargo, faltaría explicar el origen del primer universo que dona la energía al segundo.

La principal falla de estas explicaciones materialistas es que confunden “origen” con “creación”. El Génesis nos habla de creación mas no de origen, en cambio el Big Bang nos habla de origen. La creación es algo continuo, el origen es único. El Big Bang explica el origen de este universo, sin embargo, con los adelantos en física cuántica sabemos que pueden existir otros universos, y no necesariamente estos otros universos se originan de la misma manera que el nuestro. Por lo tanto, el Big Bang no desmiente la existencia de Dios ya que Dios seguiría siendo el creador de este y de los demás universos.

Los ateos no deberían tomar a Hawking al pie de la letra porque caen en la fe ciega que tanto critican de la religión. Estarían creando otra religión donde el dios es La Ciencia y su profeta es Stephen Hawking.

La física teórica no es lo más accesible del mundo pero si realmente quieren saber de física teórica y no solo aparentar que les interesa la ciencia busquen a Juan Martín Maldacena, es joven, es argentino (por eso del orgullo latino) y es un verdadero genio. Si no les interesa, no pasa nada.

Mi primer experiencia como emprendedor y enfrentar el fracaso.

Tiene mucho que no me acercaba a escribir en mi blog. La última vez que lo hice fue hace casi tres años y coincide con la fecha en que inicié mi primer negocio.

Dejé de escribir para concentrar todos mis esfuerzos en desarrollar una empresa que en el papel parecía que tenía todas las de ganar. La empresa estuvo en desarrollo más de año y medio, pero nunca logramos concretar ni una venta. Ni un solo cliente. Fue a inicios del 2016 cuando decidí abandonar el proyecto, tomar lo poco que me quedaba de ahorros para saldar deudas y cuantificar las pérdidas.

Luego de una obvia depresión, tomar terapia por primera vez, e recuperar la cordura —por que sí, la depre me pone loco e intratable— hoy puedo decir que estoy de nuevo en buen camino y con optimismo hacia un nuevo proyecto del que hablaré en las próximas semanas.

Pero ahora que todo esto ya es agua pasada y que ya puedo hablar de ello sin tener ganas de romper algo —una vez rompí una puerta a patadas porque el único cliente que tuve pidió que le regresara el dinero—, quiero reflexionar en 5 puntos lo que aprendí de este fracaso y espero que los que lean esto y hayan pasado por lo mismo que yo lo comenten, y los que no han fracasado puedan estar prevenidos de lo que les puede pasar. Claro que si no han fracasado porque no han intentado nada entonces esta lectura no es para ustedes. Estos últimos mejor vayan a criticar gente y preocuparse por el qué dirán los demás.

1.-Nadie aprende en cabeza ajena.

El punto más triste de esta reflexión es el primero. Antes y durante el tiempo que estuve intentando levantar mi empresa leí todo tipo de consejos para emprendedores. Le di “like” a todas las páginas de emprendimiento, leí biografías de empresarios exitosos, vi películas de temas de negocios. Fui a la Semana del Emprendedor y a foros y expos sobre innovación y emprendimiento, tome cursos de negociación, inteligencia emocional, servicio al cliente, etcétera.

En todos estas fuentes de información me advirtieron de los peligros y errores comunes que debes evitar durante la formación de un negocio. Sin embargo, la cagué en todos y cada uno de ellos. Los siguientes 4 puntos son los que a mi parecer sobresalen entre todas las pendejadas que hice.

Pudo ser arrogancia, pensar “eso no me va a pasar a mí”, la razón por la que hice todo lo que no debí hacer. Lo cierto es que muchas veces vas a entrar en negación y va a ser muy doloroso cuando veas que el error estuvo ante tus ojos, acercándose lentamente a ti, como un golpe de Jorge Kahwagi, y de todas te dio en la cara.

2.-Ser bueno en la escuela no significa que serás bueno en los negocios.

Como algunos lo saben, a parte de trabajar en mi negocio también trabajaba dando clases en la BUAP. Hice lo que mismo otros empresarios que también eran académicos e invité a mis mejores alumnos a formar parte de mi empresa. Uno de ellos se invitó solo y aunque no era de los que sacaba puro 10 lo acepté por su iniciativa.

Al final, el que no era de 10 en todas las materias resultó ser el mejor para trabajar y el que siguió más tiempo en la empresa. Los otros, cuando sintieron que la empresa les quitaba tiempo para estudiar, saltaron del barco. En el primero encontré un amigo.

Resulta que las habilidades para triunfar en el sistema de educación pública no son las mismas que se necesitan en los negocios. Tal vez en algunas privadas les enseñen mejor estos aspectos y sea por eso que los alumnos del Tec de Monterrey tenga el puesto de gerente y los de la BUAP y UNAM sean los técnicos.

Esa misma deficiencia tengo yo como egresado de la UNAM. Yo también era bueno estudiando, no tanto como otros, pero había materias en las que era muy bueno. El sacar dieces cambia tu carácter y te vuelve perfeccionista, un aspecto que no es bueno para los negocios nacientes, lo que me lleva al siguiente punto:

3.- Escalar muy rápido.

Aunque mi empresa estaba apenas empezando y no tenía ni un cliente, aún así quise que todo fuera perfecto. Quería dar una imagen de una empresa exitosa, con una oficina bonita, con tarjetas de presentación lindas, con folletos impresos en papel de calidad, una página de Internet bien diseñada, redes sociales llenas de seguidores, pagarle a una agencia de publicidad y más y más y más. Solo me faltó encargar uniformes.

Todo eso fue un gasto estúpido que bien pudo servir para mantener la empresa viva más tiempo. Ser tan perfeccionista al principio de tu empresa no vale la pena.

De hecho ahora sé que los clientes desconfían de una empresa que tiene una imagen muy desarrollada a pesar de que apenas está empezando. Hay que se muy tacaño al principio y solo gastar en lo que realmente puede cerrar una venta.

Otra idiotez es hacer todo lo legal desde el principio. Registrar la marca ante el IMPI, darte de alta en el SAT, hacer la sociedad anónima, sacar permisos, registrarte en CANACINTRA o CANACO, etc. Todos estos son gastos que no te van a dejar ganancias puedes hacerlos después. En la Semana del Emprendedor te dirán lo contrario, pero ¿quién paga la Semana del Emprendedor? ¡el Estado! Te dicen eso porque quieren más contribuyentes cautivos. Al menos esta parte no fue del todo culpa mía, pero eso lo explico en el punto 5.

4.- Has lo que sabes hacer no lo que crees deja mucho dinero.

Decidí el mercado en el que quería trabajar por que pensaba que sería fácil, por su evidente crecimiento (energías renovables), sin realmente conocerlo. En pocas palabras, soy un químico genetista y biólogo molecular y quise vender productos foto y termovoltáicos (paneles solares) que requieren conocimientos de ingeniería y electricidad. Esto no era lo mío. ¿Por qué no empecé emprendiendo en algo relacionado con la biología molecular?

Conoce tus verdaderas habilidades y desarrolla una empresa donde puedas ejercerlas. Nos pongas un negocio solo porque se está poniendo de moda ese rubro. Recuerda que cuando algo se pone de moda lo que sigue es que pase de moda. Debiste estar ahí antes de que se hiciera famoso porque si entras a la mitad de la ola no sabes cuanto le falta para romper.

5.- Los buenos amigos no siempre son buenos socios.

Hay amigos que solo sirven para salir a beber unas cervezas. Amigos que conocen toda clase de chismes y chistes y lo que no saben lo inventan, pero que pueden mantener una plática divertida toda la noche. Amigos con los que puedes sentir confianza y con los que haces cosas que solo ustedes saben que ocurrieron. Pero de esto a poner un negocio juntos y que sean tan buenos como socios que como lo son para tomar, es otra cosa.

Eso mismo me pasó a mí. Mi socio principal era el menos talentoso de mis amigos. Su única virtud es que es muy sociable, y como yo no soy nada sociable ni agradable ni mucho menos caigo bien a la primera impresión, creí que sus habilidades sociales me complementarían.  Resultó ser como el té de manzanilla: no sirve para nada, pero cae bien.

La única responsabilidad que tenía y que era obvio le correspondía a él como fósil de la facultad de contaduría, era mandar las declaraciones al SAT. Cuál fue mi sorpresa cuando me llegaron notificaciones de que faltaban casi todas mis declaraciones y las de la empresa. Por suerte todo estaba en ceros y no tuve que pagar ninguna multa.

A este ex amigo le gusta la política y es un estatista, aunque a lo más que ha llegado es a chofer de un diputado. Por esta fe que le tiene al Estado le debo todo lo que gastamos en hacer todo lo legal.

Cada una de las tareas que le correspondía no las hizo y las tuve que hacer yo. Dejo abandonada la empresa dos veces. La segunda en Semana Santa. Inventó que un tío había muerto y que tenía que llevar a sus papás al velorio. Ese mismo día le sacaron una foto en un Bar y la subieron a Facebook. Luego de eso inventó que su papá tenía un cáncer muy agresivo y que no lo sabía nadie de su familia solo él y que por eso se sentía muy presionado y por ello dejaba la empresa. Su papá aún vive y mi ex socio sube fotos de sus vacaciones y pedas de vez en cuando.

El punto aquí es, no te asocies con tus amigos solo porque son tus amigos. Si necesitas desarrollar una habilidad para poner un cierto negocio, mejor crea otro donde no dependas de esa habilidad sino de una que ya tienes. En tu empresa solo debe estar quien hace algo por la empresa. Si no puedes con todo tú solo, contrata empleados. Si un empleado lo hace muy bien, tal vez se vuelva tu socio cuando la empresa crezca.

Los amigos pueden aparentar ser confiables, hasta que no lo son. Pierdes dinero y una amistad.

Hay más cosas de las que quisiera hablar pero lo dejaré hasta aquí por esta ocasión.

Un viaje supuestamente divertido que no haría otra vez

Después de dormir de forma intermitente hasta las cinco de la mañana decidí levantarme, arreglarme rápidamente y salir de mi casa. Ya que me cuesta muchísimo trabajo despertar temprano prefiero estar semidespierto todo la noche. Nos citaron a las seis de la madrugada y en este pueblo llamado Heroica Puebla de Zaragoza no hay microbuses a esa hora. Tuve que tomar un de esos taxis de aquí que, seguramente por intervención de un sindicato asqueroso o algo parecido, no usan parquímetro, así que te la dejan ir con la tarifa que les venga en gana.

Llegué a tiempo. No podía ser de otra manera siendo este el primer viaje que hago con la universidad en la cual trabajo. Saludé a mi jefe y a los otros profesores qué se agregaron al viaje, a los alumnos y al chofer. Tomé mi lugar entre los primeros asientos del autobús. La parte trasera del mismo le pertenece a los “chavos”. Todo bien hasta ahora.

6:45. La profesora que organizó el viaje y a la que no podíamos dejar, apenas llega. Perdón, Perdón. Tuve que dejar a mis hijas a la escuela —dice ella, con una sonrisa de “45 minutos tarde no es pa’ tanto”. Me pregunto “si sabías que tendrías que dejar a tus hijas, ¿porqué demonios nos citas a las 6 y no a las 7?”, pero no me quiero enojar. Aún no.

Con el motor en marcha me dispongo a dormir, otra vez. 2 horas y media es el tiempo aproximado para llegar al Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco Morelos. Parada en el Oxxo —quién será el dueño de los Oxxos que se debe estar pudriendo en dinero—. Al fin llegamos y siendo solo las 10 de la mañana ya hacía un calor del demonio.

Primero una presentación en el auditorio sobre la labor del instituto. 20 o 30 minutos de “somos geniales”. Vamos en camino a las instalaciones. Son equipos que aprovechan la luz solar y la convierten en otros tipos de energía. Todo el medio día bajo el sol. Maldita la hora en que olvidé mi gorra y maldita la hora en que decidí vestirme de negro.

Celdas solares. Cámaras solares. Purificadores solares. Estufas solares. Hornos solares. Quemaduras solares en cuello y brazos.

Un reloj solar que marca las 12:30 cuando eran las 13:45.

Aunque el instituto realiza investigación en muchas otras áreas de las energías alternativas, todas las demás —las que más me interesaban— estaban cerradas para los visitantes. Fin del tour.

Somos libres de regresar a nuestras casas, tomar un baño y hacer algo más importante. Pero no. Los estudiantes quieren divertirse. Porque, seamos sinceros, el viaje para ellos nunca fue el conocer el centro donde se realiza exactamente el tipo de investigación en la que podrían hacer una maestría o un doctorado en el futuro. No, el viaje fue para echar desmadre.

Así que con la seguridad y la capacidad de toma de decisiones del estudiante de escuela pública promedio, el grupo se puso a decidir entre visitar un balneario cercano o ir hasta Cuernavaca y conocer la ciudad.

Después de una comida horrible en un restaurante-cafetería del instituto con un calor asfixiante, hice lo más lógico y me moví a un lugar más fresco.

Ya en ese lugar, con una brisa refrescante, agua —malditas escuelas mexicanas por no vender cerveza, aunque sea cerveza corriente, como en las de Inglaterra— a la sombra, leyendo algo para aprovechar el tiempo, y recibo una llamada de mi jefe.

—¿Sí?

—¿Dónde estás?

—En las bancas cerca del auditorio.

—No te vimos. Ya estamos en el balneario.

Me habían dejado. Eso me demostró lo fuertes que son los lazos de amistad entre los profesores, mis alumnos y yo. No los culpo.

Me dijo “no te preocupes; otros profesores también se quedaron. Búscalos en la cafetería y luego nos alcanzan”. Ok. Eso hice.

“Si. Me dejaron. Ja ja”. Terminaron de comer los profesores y el más grande de ellos, un viejito afeminado, quiso ir a saludar a otro de sus colegas. De hecho los profesores se quedaron porque el viejito no podía terminar la conversación con otro de los investigadores que conocía del instituto.

Resulta que, anteriormente, el viejito fue asesor de los tres profesores más jóvenes mientras estos hacían sus maestrías, y él, posteriormente, les consiguió el trabajo. Así que tenían que acompañarlo a donde quiera que fuera. Eran sus perras.

No está el profesor en su laboratorio, —dijo el viejito y pude ver una reacción de alivio en los rostros de sus alumnos-perras— debe estar en su oficina.

Vamos a la maldita oficina, yo convertido en una más de sus perras. 10 minutos. 20 minutos. 40 minutos. Habla como señora en salón de belleza.

Ok. Al fin podemos dejar ese lugar que lo único que me dejo es un poco de cáncer de piel que espero mi sistema inmune puede destruir. Tomamos un taxi y llegamos al balneario.

“Sí. Me dejaron. Ja ja”. He visto lugares tristes, otros feos, y este balneario. Eran más de las cinco de la tarde. El acuerdo con el chofer era de regresar a las diez de la noche a Puebla, así que teníamos que salir de ahí a las siete. ¡Hasta las siete!

Por lo menos al fin pude tomar una cerveza (corriente). La puesta del sol me daba en los ojos. Por lo menos ya no quema tanto.

19:00. El autobús se empieza a llenar de estudiantes y olor a sudor y humedad (no llevaban traje de baño y se metieron con sus mismas ropas). Ponen una película horrible —Los Indestructibles 2— Voy a leer mientras tenga un poco de luz. Parada en el Oxxo (otro Oxxo) y compran frituras y unas cervezas de contrabando, pero pocas. Ni para tomar son buenos.

Termina la película y empiezan a escuchar música de un celular sin audífonos. No, eso no fue lo peor. Un pequeño grupo comienza a cantar. Mi historia entre tus dedos; luego, Lamento boliviano. Siguieron con La Célula que Explota y No dejes que.

¿Puedo poner mi cabeza dentro de la caja de velocidades?

Así fue el resto del viaje, como en Karaoke a la hora del “Rock en tu idioma”.

Juro que de no haber sido esta la selección musical, la cual odio pero tolero un poquito más, y se hubieran puesto a cantar una colección de éxitos de Banda Sinaloense, yo hubiera jalado la palanca de la salida de emergencia y hubiera arrojado mi cuerpo fuera del autobús en movimiento.

22:15. Ya de regreso en puebla y sé que tengo que tomar otro taxi porque ya no hay micros a esta hora. Me despido de los profesores, de unos pocos alumnos y del chofer, al único que no odio en ese momento y me voy.

No hay alternativas al desarrollo

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Hoy presencié mi primera conferencia universitaria, pero como profesor. Empezó a las 16 horas. El tema del coloquio era la sustentabilidad. Para mi sorpresa, ya que la convocatoria fue algo apresurada, cuando llegué al auditorio de la facultad, este ya estaba lleno. Escuché al primer ponente hablar sobre ecotécnias desde la puerta.

Para ser sincero, no tenía ganas de ir. Trabajo en una universidad pública que, como todas las universidades públicas, es marxista.

Yo no soy marxista, no creo en ninguno de sus preceptos. Marx fue un intelectual de izquierda equivocado cuyas ideas han matado más personas que cualquier enfermedad.

No me extrañó que el ponente expresara ideas muy aceptadas entre la comunidad de izquierda. Que el calentamiento global es culpa del ser humano sin dar pruebas de ello, más bien aceptándolo como dogma; que los transgénicos son malos para la población cuando no existen pruebas de efectos tóxicos en humanos y, solo enfocándose en sus posibles efectos sociales; que los problemas originados por el petróleo son más bien políticos, y un largo etcétera.

No me iba a quedar a escuchar a la segunda y última participante del coloquio porque a las cinco de la tarde empezaba mi clase. Llegué al salón y solo estaba un alumno. Me dijo que a sus compañeros les dijo otro maestro que era obligatorio asistir a la conferencia, pero como él no lleva esa materia no se quedó. No tuve más alternativa que cancelar la clase y regresar al auditorio.

El nombre de la presentación era “Alternativas al desarrollo y pensamiento ambiental” por la doctora María Luisa Echenhagen Durán. Ella hizo mucho énfasis, tratando de ser clara, que su ponencia no era sobre las alternativas “de” desarrollo, sino las alternativas “al” desarrollo. Usó el ejemplo de que las alternativas del Rock son las diferentes corrientes como el Progresivo, el Clásico o el Metal, mientras que las alternativas al Rock son cualquier otro tipo de música, como el Merengue o el Jazz.

Las alternativas al desarrollo son cualquier cosa diferente al desarrollo. Pero, quitando todas las frases rebuscadas que no llegaban a ningún lugar, la verdad es que, la alternativa al desarrollo es el no desarrollo, el no progreso, el regresar a la era de las cavernas, el retroceso.

Volver a vivir como vivieron nuestros antepasados, o como viven muchos grupos de personas en las selvas de Sudamerica: desnudos, pero en “armonía con la naturaleza”. Es cierto que en las diferentes culturas prehispánicas se pueden encontrar obras arquitectónicas y de ingeniería impresionantes. Que las tecnologías que usaron les sirvieron. Que no necesitaban una botella de agua potable para sobrevivir. Sin embargo, sus tecnologías funcionaron en un mundo que ya no existe, porque el mundo, sus habitantes y las necesidades de estos cambiaron y seguirán cambiando con el tiempo.

Esas tecnologías que son “alternativas al desarrollo” no son más que aquellas tecnologías usadas por nuestros ancestros y que fueron abandonadas por otras que simplemente son mejores.

Por ejemplo, en Cuba, bastión donde tanto el comunismo como su dictador se niegan a morir, se dio a conocer la llamada Toalla Sanitaria Ecológica. La toalla, además de absorber el flujo menstrual, evita entrar en el ciclo comercial del “capitalismo salvaje”—cualquier cosa que eso signifique—. Esta consiste simplemente en múltiples capas de tela absorbente las cuales son lavables y reusables. Horror. No puedo pensar en ninguna mujer que quiera agregar a los malestares propios de su periodo, la tarea de lavar trapos empapados en su propia menstruación.

Puedo entender que nuestras abuelas, en su juventud, tuvieron que recurrir a esas prácticas, más obligadas que por gusto, ya que no había otra alternativa. El desprecio al progreso, a la riqueza y al desarrollo les hace pensar a estas personas que el retroceso es la verdadera opción para el futuro. Y así como esta supuesta solución existen muchas otras sacadas del baúl del olvido por aquellos que desprecian el progreso.

Creo que más que preocupación por el medio ambiente, a estos intelectuales los mueve el odio y la envidia. El satanizar el poder ganar dinero y querer inculcar la idea de que ser rico es malo me parece aberrante. Como dijo Winston Churchill: “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.” Obviamente no quieren progreso, quieren que todos seamos pobres.

En su intervención la doctora solo tuvo un punto acertado y es que no es fácil saber cuáles son las necesidades de la gente. Más haya de lo obvio, como el agua y el alimento, la gente quiere y aprecia cosas distintas. A esta conclusión llegó la ponente después de ver que las estufas solares instaladas en algunas comunidades indígenas no fueron utilizadas por la gente a la que se suponía iban a ayudar y a mejorar sus condiciones de vida.

Los grandes empresarios de la historia se hicieron millonarios porque supieron predecir qué era aquello que la gente necesitaba. Incluso cuando esos productos ni siquiera estaban en sus mentes, la gente las terminó valorando y necesitando. Puedo entender que si fracasas y tu producto no lo quiere ni el perro te va a dar envidia por aquellos que sí lograron crear un producto exitoso.

Esta envidia de los intelectuales de izquierda la explica mejor Jesús Huerta de Soto en una de sus clases que fue grabada y se puede ver en YouTube. 

A demás de sus terribles ideas, la colombiana era una pésima oradora. Hablaba mucho sin decir nada. Incapaz de completar una idea o de llegar a una explicación simple y llana. La doctora hablaba y hablaba tanto que al final le tuvieron que quitar el micrófono. Como dicen, “choro mareador”. De las tres preguntas que le hicieron no pudo contestar ninguna. Uno de mis alumnos hizo una de las preguntas, en la cual le pedía un consejo sobre un problema. Él dijo que, junto con unos amigos, estaban pensando en una solución al alto “consumismo” de botellas de PET y que habían encontrado muchos obstáculos para concretarla. En su respuesta, la doctora habló del valor del dinero, del trueque como una alternativa al desarrollo, de pensar diferente, que el sistema nos “lava el cerebro”, pero nunca, NUNCA, respondió a la pregunta.

¿Fui  yo el único o alguien más en el auditorio se dio cuenta de esto?

Lo que veo con terror es lo fácil que pueden ser manipuladas las mentes de los jóvenes. Si alguien que ostenta cierta autoridad te habla de tal forma que parece que es algo muy complejo y que no entiendes, no es porque seas joven y tonto, es más probable que se trate de algo que no se entiende porque, simplemente, no tiene sentido.

Yo alguna vez lo fui: un adolescente de izquierda. Pero ese pensamiento duró poco en mí. Me resultaba injusto, y lo sigue siendo hasta ahora, que en el socialismo los que trabajan no puedan disfrutar del fruto de su esfuerzo ya que este les es arrebatado en forma de impuestos, con la excusa de que este dinero se ha de redistribuir entre los que menos tienen, pero la mayor cantidad se queda en el bolsillo de los políticos. La izquierda quiere controlar tu dinero y para ello inventa y fomenta mentiras que solo llevan a que el gobierno de izquierda controle más tu economía. Los impuestos verdes, las regulaciones por el cambio climático, los bonos de carbono, impuestos al cigarro o al refresco están supuestamente destinados a mejorar tu vida, tu salud y tu planeta, pero en realidad solo representan más dinero para los políticos que no producen nada.

Repito, no hay alternativa al desarrollo más que el no desarrollo, el estancamiento, el atraso. Las energías alternativas me interesan por que la sociedad sigue creciendo y es un carro que no se puede detener. El petróleo se acabará y habrá que remplazarlo por otras fuentes de energía y quiero estar del lado de los que ofrecen una verdadera alternativa, no de aquellos que quieren regresar a dormir en cuevas, comer carroña y morir en la miseria.