El egoísta

“¿Porqué sigo siendo pobre?”, “¿Porqué no podemos salir adelante todos juntos, como hermanos, y hacer de nuestro país uno mejor?”, “El egoísmo es malo”, “El ser humano no es lo suficientemente bueno para sacrificarse por los demás” Se que muchas veces hemos escuchado estas frases, incluso, muchos de nosotros las decimos a menudo, esto es porque creemos en este código moral como la única forma de vivir y ser feliz. Creemos en el sacrificio, en poner a los demás por sobre uno mismo, en que hay cosas más importantes que tus propios deseos y sueños, y hacemos responsables de los males del mundo a aquellos que han roto este código. Hemos convertido la palabra “egoísta” en un insulto, pero la verdad es que la única forma de vivir es siendo egoísta.

Ayn Rand dice que la pregunta ¿Cual es el objetivo de la vida?, está mal formulada porque implicaría que alguien ya contestó esa pregunta y los seres humanos dedicamos nuestras vidas a encontrar esa respuesta. Viviríamos persiguiendo la idea de la vida de alguien, no la idea que tenemos nosotros. La pregunta correcta debería ser: ¿Cual es el objetivo de TU vida? Cada quien nació para hacer algo y cada quién debe saber que y debe dedicar sus días a responder esa pregunta.

A lo largo de la historia han existido ideologías que ponen “algo” por arriba de los individuos, algo más importante y más valioso que los deseos y las ideas de cada persona; ideologías que te dicen cuál es el motivo de la vida. En la religión, ese valor más alto que el individuo es “Dios”: debes vivir según la palabra de Dios. En el Fascismo es “la Raza”: todo se hace en nombre de la Raza. En el Socialismo es “el Pueblo”: se hace lo que el Pueblo quiere. Si por alguna razón no estás de acuerdo con esto, si tus deseos no son los mismos, entonces, estás en contra de Dios, de la Raza o del Pueblo, eres un traidor, un egoísta, eres el enemigo y debes morir.

Esto no solo ocurre en un marco social, sino que también dentro de las familias. Padres que obligan a sus hijos a estudiar una carrera que no les interesa, o que les prohiben vivir su amor —como pasa con las adolescentes—, o les prohiben vivir su orientación sexual. Estos padres destruyen a sus hijos en la medida que lo logran. Convierten a su hijo en un ser insatisfecho, amargado y lleno de resentimiento, que, con el tiempo, se convierte en un ser prepotente y violento o, en su defecto, en un sujeto altanero y petulante, que no se valora ni, mucho menos, valora a los demás.

Es difícil entender que la vida de cada quien debe seguir sus propios deseos, más cuando nuestra sociedad nos absorbe y nos llena de ideas que contradicen nuestra naturaleza. Pero la sociedad no es más que una maraña de “egos” entrelazados, conviviendo en intercambiando, relacionándose y conectándose. Solemos envidiar aquellos que son mejores que nosotros, nos molesta su brillo. También queremos ayudar aquellos menos afortunados y nos sentimos grandes al pararnos junto a ellos. Pero esto también es parte de la naturaleza. En estadística, existe una función elemental llamada Campana de Gauss. Esta describe la distribución de las propiedades de los elementos de una muestra. La mayoría de elementos compartirán la misma propiedad, por ejemplo: los que sean del mismo tamaño, y se van a localizar en medio de la campana, mientras que unos pocos van a estar por debajo de la media (los más pequeños) y otros pocos van a estar por arriba de la media (los más grandes). Es una propiedad que encontrarás en todas las poblaciones, en todas las especies y en todo el Universo. Hay granos de arena grandes, medianos y pequeños, así como hay estrellas grandes, medianas y pequeñas. ¿Porqué el hombre estaría exento de esta regla?

El egoísmo busca la plenitud del ser humano, busca cambiar tu posición en la campana, siempre hacia arriba. No podemos sentirnos mal y destinar nuestra vida a ayudar a los menos favorecidos porque siempre los habrá. Los más inteligentes lograrán más ¿Porqué envidiarlos? Los trabajadores llegarán más lejos ¿Porqué limitarlos?

El verdadero egoísta es el único que puede darle a la sociedad porque el egoísta sabe que debe desprenderse de lo que tiene para hacerle espacio a algo mayor. No se puede dar nada sin antes producirlo. Dar lo que no se tiene o a quien no lo merece es un acto poco fértil. Solo el egoísta puede producir, por lo que solo él puede dar. Como dice Sandro Cohen, “Para ser altruistas primero debemos ser profundamente egoístas”.

Más de Dylan

Faltaron muchas cosas que mencionar en la reseña anterior del concierto de Bob Dylan, y como en está semana es su cumpleaños número 71, quiero continuar hablando de la figura más importante e influyente de la música de los últimos 50 años.

En 1965, durante el Newport Folk Festival, Bob Dylan se presentó por primera vez con instrumentos eléctricos. Dylan quería evolucionar, dejar el Folk que lo acompañó tantos años y seguir con las nuevas formas que estaban naciendo. La gente lo recibió con aplausos, que luego se convirtieron en abucheos. Solo pudo interpretar 4 canciones y abandonó la tarima. Los puristas del Folk dijeron que Dylan los había traicionado, que era un vendido, un Judas, que se iba por la moda Pop y que, en realidad, nunca tuvo talento.

Meses más tarde, Dylan regresa con “Like a Rolling Stone”. La canción fue alabada por los mismos que antes lo desacreditaron impresionados por como un sencillo Pop puede trasmitir tanto como una tradicional canción Folk. Resulta que si tenía talento después de todo.

Con esto, Dylan se convirtió en el artista menos complaciente de la historia. Nunca habla con el público ni toca las canciones que la gente quiere ni hace conciertos maratónicos de 3 horas, como hace Paul McCartney, se limita a presentar a su banda cuando el concierto está a punto de terminar, dar las gracias y se acabó. Sin embargo, en el concierto que dio en la Ciudad de México el viernes, ocurrió lo que muchos fans describieron como un milagro. Dylan dijo: “Thank you friends, gracias amigos”. No solo habló con los presentes; lo hizo en español. Posiblemente lo conmovió la manera en que la gente entonó el coro de “Like a Rolling Stone” o fue el clima o, simplemente, estaba de buen humor.

Dylan también es una influencia importantísima para el Rap. Sin él no hubieran existido artistas como 2-Pac o Eminen. En el video de “Subterranean Homesick Blues”, Dylan aparece en un callejón con dos judíos platicando al fondo. Él está sosteniendo unos carteles donde, con su puño y letra, escribió frases y palabras clave de la canción. Va cambiando los carteles con perfecta sincronía con la letra. La velocidad con la que canta y la aparente aleatoriedad de las frases es lo que transformó la música y permitió el nacimiento del Hip-Hop.

Jimi Hendrix fue uno de los principales admiradores de Dylan. Hizo varios covers de las canciones de Bob, entre ellas “All Along the Watchtower”. La forma en que Hendrix tocaba esta canción fue muy superior y totalmente diferente a la versión original de Dylan, por lo que Bob decidió que la versión de Hendrix seria la definitiva y empezó a tocarla de esa forma en sus conciertos. Esa fue la versión que escuché el viernes 11 en el Pepsi Center WTC.

¿Le sigo? No, ya no. Es suficiente. En realidad, ya no se por donde seguir. Tan solo quise completar los detalles más importantes, a mi consideración, que hacen a Dylan un pilar de la cultura universal. Ojalá y más gente se acercara a la música de Dylan, aunque para ser sinceros, todos hemos escuchado al menos una de sus canciones sin siquiera saberlo. Dylan es un gusto adquirido, no te va a encantar a la primera, pero en algún momento sentirás como si una puerta se abriera dentro de tu cabeza y te llevara a un nuevo nivel de conciencia. Espero tener la oportunidad de volver a escuchar a Dylan, en otro lugar y en otro tiempo, cuando mi vida haya cambiado otra vez para poder reflejarme en su música, en su análisis de la condición humana y poder ver que tanto he cambiado.

Reseña del Concierto de Bob Dylan en el Pepsi Center WTC 11/05/2012

El pasado viernes pude escuchar, por primera vez en mi vida, unas de las canciones más importantes de los últimos 50 años. Sin ellas no se puede explicar la historia reciente de la humanidad. Desde ese día formo parte, orgullosamente, de los millones de fans que hemos presenciado al ícono Bob Dylan.

The Beatles, Steve Jobs, Titanic, El 11 de septiembre, Vietnam, Durango, Manuel Cuevas, El cine, La poesía, Miguel de Cervantes, Nueva York, Los premios Oscar, Jimi Hendrix, Heath Ledger, Levon Helm, Allen Ginsberg, Martin Scorsese, Premio Principe de Asturias, en fin, la figura y la influencia de Bob Dylan la puedes encontrar en todos lados. Hasta en misa. Cada que cantan Saber que vendrás, saber que estarás… lo hacen con el ritmo de “Blowing In The Wind”.

Robert Zimmerman, como lo llamaron sus padres, ha traspasado tantas y tantas almas, ha llevado el Folk, el Blues, el Rock, el Country a su máxima expresión. Le dio cerebro a la música, fue la voz de muchas generaciones, influenció a tantos músicos, a tantos cineastas, a tantos poetas, construyó monumentos de notas y acordes, etcétera, etcétera. Es, sin duda, el mejor ejemplo de lo que puede llegar a hacer un ser humano.

El Pepsi Center WTC es un nuevo foro de espectáculos y Dylan lo estrenó —El Potrillo no cuenta—. Es un lugar realmente bonito, con muy buena acústica y un escenario muy agradable. Fue construido en el complejo del World Trade Center. En punto de las nueve de la noche, los primeros acordes de una guitarra invisible empezaron a sonar, se hizo la oscuridad y al volver la luz, toda la banda ocupada sus lugares. Bob Dylan en uno de los costados tocando el teclado. Solo un juego de luces multicolores y los instrumentos fueron usados para conmover a todos los presentes.

Bob está apunto de cumplir 71 años y tiene una energía y vitalidad que ya quisieran muchos jóvenes. Se movía del costado del escenario al centro para tocar la guitarra. Bailaba y sonreía cuando algo le gustaba. Llevaba un elegante sombrero blanco, similar a los sombreros sevillanos y un traje negro estilo country que me recordó a los que usaba mi tío Yoyo.

Bob Dylan y su banda le han dado tantas vueltas a la Tierra como la Tierra al Sol, y eso se nota. Están perfectamente coordinados, como la maquinaria de un reloj suizo. Ni un error, ni una nota fuera de lugar. Todos ponen su talento a disposición del genio que es Dylan.

Bob Dylan nunca a tenido una voz linda ni afinada, pero tiene una capacidad de interpretación impresionante, tanto que te puede conmover e hacerte ignorar los gallos que se le escapan. Pero realmente, lo mejor ocurre cuando toca la armónica. Es un sueño lo que brota de esa pequeña pieza de arte cada que Dylan sopla a través de sus rendijas y hace vibrar con su aliento sus lengüetas.

El acento de Bob y los cambios en los arreglos de las canciones me hizo imposible saber cual canción estaba tocando hasta que ya iba casi a la mitad o, incluso, después de que cantaba el coro. No conozco ni un tercio de la discografía de Bob —creo que solo él mismo y un par de locos la saben—. Tuve que acceder a una de las paginas web no oficiales donde los fans de Dylan van registrando cada paso que da su ídolo para saber cual fue el Set list con certeza. Pero eso no importó demasiado; él hecho de estar allí junto a Dylan era suficiente.

Solo dos pude reconocer desde el principio. La primera fue “Ballad Of A Thin Man”, un momento delirante donde Bob le habla a un hombre que cree saberlo todo y justo en ese instante Bob se burla de él diciendo: “Algo está pasando aquí y usted no sabe que es, ¿no es así, Mr. Jones?”. Esa canción había sido lo más impresionante que había escuchado hasta la fecha, pero en eso empieza “Like A Rolling Stone”.

“Like A Rolling Stone” es considerada la canción más importante de todos los tiempos y la pude escuchar cantada por el mismo Bob Dylan. ¿Qué más puedo decir?

Como ya había mencionado, tuve que cerciorarme de la lista de canciones en internet. Ahí descubrí que después del encore, Bob Dylan y su banda tocaron “Blowing In The Wind”, así que también escuché la segunda canción más importante de todos los tiempos. ¿Cómo la ven?

Negro

Tómate la vida
lenta como es.
Siéntate derecho;
nunca te inclines.
Mira a los ojos.
No arrastres los pies.
Toma distancia.
Limpia tus zapatos.
Anda más de prisa
que no te esperarán.
Ya perdiste el control,
ya te rebasaron.
Ya no estás aquí;
la moda a cambiado.
Se sienten dichosos;
creen que nada va a cambiar.

Tú les tienes envidia
porque sabes como se sienten,
porque tu te sentías igual,
porque tu te veías igual,
porque tu te burlabas igual,
porque tu te parabas igual.

Arrogante
Irritante
Odioso
Tedioso
Morboso
Sin temor
Con absoluto control
No tenías que temer
No tenías que perder
Sabías que estabas bien
Aunque no lo estabas
Eso no importaba

Quisiera regresar.
Quisiera hacer todo lo que no pude hacer.
Todo lo que por cobarde no me atreví a hacer.
Todo lo que por estupideces perdí.
Todos los que se preocuparon por mí.
Todas las oportunidades que quise perder.
Todas todas.

Siento soledad en mi corazón.
Siento tristeza en mi interior.
Cómo puedo esperar madurez,
si nunca he crecido.
Si no conozco la madurez
sino conozco otra cosa.
Siento furia en mi corazón.
No me gusta lo que soy.
No me gusta lo que fui.
Pero por lo que veo estoy empeorando.
Y siento que no hay forma de cambiar
por que cambio y me sigue yendo mal.
Diferente pero mal.

Si no fuera por mi orgullo
Si no fuera por mis amigos
Si no fuera por mi ego
Por la imagen que yo mismo creía tener
Por la imagen que nadie respetaba
Por la imagen que la mayoría ignoraba
Por la imagen que me apartaba de los demás
Perdiendo amigos,
ganando rencor.

Si la gente cree que eres malo,
entonces eres malo.
Siempre importa el que dirán.
Una cosa es que no te preocupe lo que diga la gente de ti
y otra, evitar que la gente hable de ti.
Miente mientras puedas.
La gente no tiene que saber lo que piensas
La gente no tiene que saber lo que sientes
La gente no va a saberlo si no lo demuestras
Los filtros que representa cada mensajero le resta verdad a la verdad.
Cuando te conocen a través de ti, tú eres el filtro,
Tu eres el que decide que sabrán y que se perderán.