El librero de el Callado

Cuando el Callado vio hace meses los comerciales de “lee con tus hijos 20 minutos al día” pensó: Pobre México.

Leer no es una actividad como caminar. Puedes caminar en un parque, por las calles de tu ciudad, por el campo, en una caminadora o, simplemente, dar de vueltas a la mesa del comedor hasta sudar, y siempre tendrás el mismo resultado. Pero no puedes leer lo que sea. Hay libros muy valiosos y otros que solo son medio kilo de papel. Antes de invitar a la lectura tienes que sugerir obras específicas, que sabes que son buenas porque ya las leíste y que les pueden gustar a alguien más. El Callado, sin asomo de la mínima pretensión, va a dar un repaso por las novelas que más le gustaron, y también otras que, no por ser menos geniales, son una buena manera de iniciarse en la lectura.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, de J. K. Rowling. Qué fácil, no. Es la primera novela de la saga más famosa de los últimos tiempos. Rápidamente se empezó a capitalizar esta franquicia, de la que nacieron 8 películas, juguetes, capas de mago, campamentos para nerds, Emma Watson (gracias, Dios mío) y un largo etcétera. No hay una sola persona que no sepa de que trata el libro, pero relativamente pocos lo han leído. Es una novela ligera, que se lee con mucha facilidad y es muy divertida lo que la convierte en una excelente puerta de entrada a la lectura. Empiecen por ella y después pueden saltar a las grandes ligas.

El Llano en Llamas, de Juan Rulfo. Se trata de una colección de cuentos y todos ocurren en México. Rulfo logró plasmar a la perfección la forma en que se expresan los mexicanos, sobre todo en provincia. En cada cuento, Rulfo, plasma una o varias de las costumbres y formas de pensar de este país. Nuestras tradiciones, el nefasto machismo, la religiosidad, las familias disfuncionales, el alcoholismo, todo lo bueno y lo malo que nos hace mexicanos están ahí. Pero, como dice el dicho, si quieres ser universal tienes que ser muy local, por lo que Rulfo al describir al mexicano está descifrando la naturaleza humana.

El Viejo y el Mar, de Ernest Hemingway. Escrita en Cuba, la novela cuenta la vida de un anciano que lleva meses sin que ningún un pez pique el anzuelo, con lo que su reputación se va a la basura. Cansado del fracaso, el hombre se lanza a la mar para recuperar su orgullo de gran pescador hasta que se encuentra con el pez de sus sueños. Durante la batalla, el viejo recuerda sus buenos años mientras va debilitando a la bestia hasta dominarla. Es un historia de perseverancia, del valor del trabajo y de la importancia de perseguir tus metas.

El Manantial, de Ayn Rand. Una de las mejores novelas del siglo XX. Escrita por una mujer que sufrió el exilio de su natal Rusia por culpa del socialismo. En El Manantial, Rand explora el papel del individuo con verdadero generador del cambio en la sociedad y como esta se encarga de anularlo, de destruir el genio creador. Te presenta la lucha entre el ser integro que persigue sus ideales contra el sujeto que se adapta a lo que la sociedad le exige aunque, en realidad, no sea lo que él quiere. Esta novela te va a liberar, te hará ver las barreras que te rodean y te oprimen y te enseñará que la única forma de ser feliz es siguiendo tus propios sueños.

La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand. Al igual que el ser mitológico que carga al mundo sobre sus hombros, hay personas que hacen que todo funcione. Rand se pregunta ¿Qué pasaría si estos hombres se rebelaran y ya no quisieren cargar con esa responsabilidad? La respuesta es: el caos. Esos Atlas que cargan al mundo son los mismos individuos de los que habla Rand en El Manantial, pero en este libro, ellos se dan cuenta que la sociedad los necesita más de lo que ellos la necesitan. Hay doctrinas, como el socialismo o el cristianismo, que creen que hay cosas más importantes que el individuo —El pueblo en la primera y Dios en la segunda—, si tú no piensas lo mismo, debes leer esta novela, y si lo haces, también.

Al Callado le quedaron muchas otras obras : Los Días y Los Años, El Miedo a los Animales, Cien Años de Soledad, Rayuela, Pedro Páramo, Himno, etcétera y más etcétera. Las dejará para la otra entrega. Pero antes de irse, Elca les recuerda que una novela no es una manda. Si empiezas un libro no estás obligado a terminarlo. Si te gusta, que bueno, síguete hasta el fondo, pero si no, déjalo y agarra otro. El libro te estará esperando hasta que estés listo para él.

Sin asunto

El día nublado y la lluvia helada se llevan la poca inspiración con la que cuenta el Callado. Y es bien sabido que el actual clima electoral crispa los ánimos de este muchachón. Con tanta cosa que se dice y se lee por aquí y por haya el Callado ya pide base. Por esa razón, el amo y señor de este blog va a recurrir a la vieja técnica de la escritura libre, y dejará que sus dedos bailen sobre las teclas —sin asomo del mínimo albur— cual el legendario Baryshnikov y descubriremos junto a él lo que sale.

Por donde empezar… Aaah, la duda. Podría decirles muchas cosas que él sabe o podría recurrir a inventar algo y explicarlo de tal forma que ustedes, amigos y amigas, van a creérselo todo. ¿Quieren un chiste? No, bueno en otro momento. ¿Qué será? Por cierto, la lluvia se debe al primer huracán de la temporada.

Bueno, el Callado teme que sus lectores, que no son pocos, puedan no importarles los secretos que su corazón alberga —nuevamente, sin albur—. Pero qué tal que sí les interesan. No, no estamos aquí para intimar demasiado. Faltaba más. Lo que si les dirá son las cosas que ve en su persona y en los demás, pero eso será en otra ocasión. Hoy el bollo no está para hornos.

Es difícil escribir sobre el Callado, no solo por su peculiar carisma sino porque tiene un único apodo. Escribir sobre el Papa, en cambio, es muy fácil ya que tiene muchos sinónimos: su Santidad, Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, etcétera. Usando sinónimos no aburres al lector. Pero el Callado se rehusa a revelar su identidad, por lo que solo conocemos su apodo. Vamos a ponerle un apodo a su apodo y tan tan.

Así las cosas, Elca —imaginen un pequeño guiño de ojo— camina por la vida viendo que puede escribir, y si no encuentra algo en la vida diaria, se pone a leer. Hace poco, él leyó en un libro sobre como contar historias, pero perdió el interés en el libro, y que agarra otro. Comenzó a leer una novela. Buena la novela aunque tenia muchas paginas que se podrían arrancar sin afectar en nada la trama. Y luego agarró otra, pero esa le recordó mucho lo que pasa en el país y decidió dejarla por la paz. Ya está molesto con tanta tontería electoral y electorera. Contradicción tras contradicción. El partido ecologista haciendo campaña con un elefante de circo; el partido conservador hablando de privatización y el partido de izquierda, de nacionalización. Así como es arriba es abajo. Uno candidato lo quiere asustar, el otro lo asusta diciéndole que el otro lo quiere asustar. ¿Pos qué se traen?—dice el Callado— Ya, ahí está mi voto, no hace falta que me presionen. Ni que fuera tan importante el voto de Elca. Pero se aproxima el día de la elección y las cosas… empeoraran. Por eso Elca va a alejarse de la rutina, en un intento por conservar su salud mental. Pero no se preocupen, amigas y amigos, Elca no los dejará sin su lectura semanal, pero no esperen algo digno del Pulitzer.

El Callado confiesa que su improvisación no salió tan mala aunque sí sufre de una falta evidente de estructura. Pero ¿qué no era ese el chiste de esta entrega? Bueno, entonces no se espanten. Elca va a intentarlo la semana que entra pero esta vez no le va a avisar, o sí…

La evolución y las revoluciones científicas

La teoría evolutiva es una forma de ver el mundo. Como toda teoría, la evolución cuenta con un conjunto de leyes, datos y relaciones. Que la sigamos llamando teoría no es porque carezca de comprobación —que las tiene de sobra— sino porque es una mirada a la naturaleza.

Pero ¿Cómo surgen las teorías?¿Porqué unos científicos ven unas cosas que otros no?¿Porque en unos tiempos se imponen ciertas teorías y otras no? Para responder a estas preguntas voy a usar como ejemplo un dibujo ambiguo.

 ¿Qué vez en la imagen: una mujer joven o una anciana? Algunos van a ver ambas. Y como esta ilustración hay miles: un conejo o un pato, un rostro o una pareja besándose, un paisaje o un bebé, un etcétera o un etcétera. Todos vemos la misma imagen pero cada quien percibe algo distinto. Por eso el dibujo es ambiguo.

Pues la naturaleza es exactamente igual a estos dibujos. Lo que cada quien ve en esa imagen es una teoría: la teoría de la joven y la teoría de la viejita. Cada una de ellas se puede demostrar —mira, ahí está su nariz y esa es la barba— y se puede desmentir —esa no es su oreja, es el ojo de la viejita—. Cuando una de estas múltiples interpretaciones, teorías, se impone sobre las otras y es aceptada como la única explicación a ese fenómeno, se le conoce como paradigma. De vez en cuando, un científico, generalmente, joven puede ver otra cosa en esa imagen, encuentra una nueva interpretación a la naturaleza: genera una nueva teoría.

El paradigma gobierna la ciencia. Muchos científicos construyen sus carreras basados es ese paradigma. Desde que entraron en la universidad hasta que se convirtieron en catedráticos de la misma, estos hombres de ciencia han vivido bajo tal paradigma. Es por eso comprensible que cuando surge una nueva idea que puede desmoronar el actual paradigma, a la comunidad científica le cueste tanto trabajo aceptarla. Con el tiempo pueden pasar dos cosas, o los actuales líderes de la ciencia aceptan el nuevo paradigma o el cambio ocurre cuando estos se jubilan o mueren y nuevos científicos ocupan su lugar. A este proceso se le conoce como revolución científica.

Por eso, a pesar de que la biología evolutiva nos parece una idea nueva sus orígenes se remontan a muchos años antes de Gregorio Mendel y Carlos Darwin, e incluso antes de Jean-Baptiste Lamark y de Erasmus Darwin ––abuelo del escritor del Origen de las Especies––. El primero en insinuar un proceso de cambio responsable de toda la variedad que vemos en la naturaleza fue Anaximandro (610-545 a.C.). Él declaró que, puesto que los humanos no se alimentan solos en la infancia, debían provenir de otros animales que si lo hacen y pueden sobrevivir en situaciones que un hombre no; que todos los seres debían tener su origen en el agua y que, posteriormente, algunos se vieron obligados a salir a la tierra y pasaron de una forma a otra generando toda la diversidad. También Aristóteles observó que las ranas no nacen por generación espontánea cuando el sol calienta el lodo, sino porque los animales pusieron antes su huevos ahí.

Pero, en este caso, el mayor enemigo de la evolución fue la religión, y lo sigue siendo. En algunas escuelas del estado de Texas, EU, los padres de familia pidieron prohibir los temas de evolución y sexualidad de la clase de biología. Mucha gente prefiere negar la teoría evolutiva, que es el actual paradigma de la ciencia, y lo hacen porque, simplemente, no aparece nada de eso en la Biblia.

La gente que defiende el diseño divino, la creación de Dios, siempre usan como ejemplo a las mariposas o a los corales, y dicen “como algo tan hermoso y perfecto pudo haber surgido porque sí. No, esto tuvo que ser diseñado por alguien”. Sin embargo, ignoran que en la naturaleza también existen los parasitos, como la acanthamoeba que crece adentro del ojo y te deja ciego. ¿Dios también creo a este ser maravilloso?

La ciencia siempre cambia al mejor paradigma o, cuando ya se tiene, lo va perfeccionando. La evolución tiene cientos de pruebas y cada día encontramos otras. De no existir este proceso, no existiría tal variedad de especies en todo el planeta y no estaríamos aquí. Si Dios existe, solo está observando.

Matar dos tiros de un solo pájaro

Hay días que el Callado se levanta con flojera. Camina de su cama al baño y de regreso, después, se levanta a comer algo y se vuelve a acostar. No por ese hastío que invade su cuerpo de torero, el Callado va a abandonar su blog, pero si va a dejar la creatividad guardada para la otra semana. Y para matar dos tiros de un solo pájaro —¿O como era?— el Callado tomó un par de libros, navegó por Internet, miró por aquí y por haya en sus recuerdos y reunió una interesante colección de frases sobre la vida, la amistad y el amor.


La vida no deja de ser cómica porque un hombre muera, ni deja de ser trágica porque un hombre ría”

George Bernard Shaw

Dios me perdonará: es su oficio”

Heine

 

¡Ojalá Dios me diera una señal! Como hacer un gran depósito a mi nombre en un banco suizo”

Woody Allen

Todos somos aficionados. La vida es tan corta que no da para más”

Chaplin

“El artista miente para mostrar la verdad; el político, para ocultarla”

V for Vendetta

Mi memoria es magnífica para olvidar”

Robert Louis Stevenson

 

En la vida no hay clases para principiantes; enseguida exigen de uno lo más difícil”

Rilke

La ambición de poder es una mala hierba que solo crece en el solar abandonado de una mente vacía”

Ayn Rand

 

Me interesa el futuro porque es el lugar en el que voy a pasar el resto de mi vida”

Woody Allen

Cuando se trata de dinero, todos somos de la misma religión”

Voltaire

Todo es más claro cuando estás enamorado”

John Lennon

las personas cambian y, generalmente, se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás”

Lillian Hellman

El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre encabronado”

American History X

Para vivir por encima de la ley debes de ser honesto”

Bob Dylan

Miles de años atrás, un gran hombre descubrió cómo hacer fuego. Probablemente fue quemado en la misma estaca que había enseñado a encender a sus hermanos”

Ayn Rand

La apatía es la solución. Resulta más fácil abandonarse a las drogas que enfrentar la vida, robar lo que uno tiene que ganarse, pegarle a un niño que educarlo. Por otra parte, el amor requiere esfuerzo”

Seven

No es quien seas en el interior, son tus actos los que te definen”

Batman Begins

La vocación de un político de carrera es hacer de cada solución un problema”

Woody Allen

 

El auténtico amigo es aquel que sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo”

Kurt Cobain

En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire”

Woody Allen

Libros caminos y días dan al hombre sabiduría”

Proverbio Árabe

Felicidad es ese estado de conciencia que procede del logro de los propios valores”

Ayn Rand

Nadie es libre. Hasta los pájaros están encadenados al cielo”

Bob Dylan

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”

John Lennon