Mi primer experiencia como emprendedor y enfrentar el fracaso.

Tiene mucho que no me acercaba a escribir en mi blog. La última vez que lo hice fue hace casi tres años y coincide con la fecha en que inicié mi primer negocio.

Dejé de escribir para concentrar todos mis esfuerzos en desarrollar una empresa que en el papel parecía que tenía todas las de ganar. La empresa estuvo en desarrollo más de año y medio, pero nunca logramos concretar ni una venta. Ni un solo cliente. Fue a inicios del 2016 cuando decidí abandonar el proyecto, tomar lo poco que me quedaba de ahorros para saldar deudas y cuantificar las pérdidas.

Luego de una obvia depresión, tomar terapia por primera vez, e recuperar la cordura —por que sí, la depre me pone loco e intratable— hoy puedo decir que estoy de nuevo en buen camino y con optimismo hacia un nuevo proyecto del que hablaré en las próximas semanas.

Pero ahora que todo esto ya es agua pasada y que ya puedo hablar de ello sin tener ganas de romper algo —una vez rompí una puerta a patadas porque el único cliente que tuve pidió que le regresara el dinero—, quiero reflexionar en 5 puntos lo que aprendí de este fracaso y espero que los que lean esto y hayan pasado por lo mismo que yo lo comenten, y los que no han fracasado puedan estar prevenidos de lo que les puede pasar. Claro que si no han fracasado porque no han intentado nada entonces esta lectura no es para ustedes. Estos últimos mejor vayan a criticar gente y preocuparse por el qué dirán los demás.

1.-Nadie aprende en cabeza ajena.

El punto más triste de esta reflexión es el primero. Antes y durante el tiempo que estuve intentando levantar mi empresa leí todo tipo de consejos para emprendedores. Le di “like” a todas las páginas de emprendimiento, leí biografías de empresarios exitosos, vi películas de temas de negocios. Fui a la Semana del Emprendedor y a foros y expos sobre innovación y emprendimiento, tome cursos de negociación, inteligencia emocional, servicio al cliente, etcétera.

En todos estas fuentes de información me advirtieron de los peligros y errores comunes que debes evitar durante la formación de un negocio. Sin embargo, la cagué en todos y cada uno de ellos. Los siguientes 4 puntos son los que a mi parecer sobresalen entre todas las pendejadas que hice.

Pudo ser arrogancia, pensar “eso no me va a pasar a mí”, la razón por la que hice todo lo que no debí hacer. Lo cierto es que muchas veces vas a entrar en negación y va a ser muy doloroso cuando veas que el error estuvo ante tus ojos, acercándose lentamente a ti, como un golpe de Jorge Kahwagi, y de todas te dio en la cara.

2.-Ser bueno en la escuela no significa que serás bueno en los negocios.

Como algunos lo saben, a parte de trabajar en mi negocio también trabajaba dando clases en la BUAP. Hice lo que mismo otros empresarios que también eran académicos e invité a mis mejores alumnos a formar parte de mi empresa. Uno de ellos se invitó solo y aunque no era de los que sacaba puro 10 lo acepté por su iniciativa.

Al final, el que no era de 10 en todas las materias resultó ser el mejor para trabajar y el que siguió más tiempo en la empresa. Los otros, cuando sintieron que la empresa les quitaba tiempo para estudiar, saltaron del barco. En el primero encontré un amigo.

Resulta que las habilidades para triunfar en el sistema de educación pública no son las mismas que se necesitan en los negocios. Tal vez en algunas privadas les enseñen mejor estos aspectos y sea por eso que los alumnos del Tec de Monterrey tenga el puesto de gerente y los de la BUAP y UNAM sean los técnicos.

Esa misma deficiencia tengo yo como egresado de la UNAM. Yo también era bueno estudiando, no tanto como otros, pero había materias en las que era muy bueno. El sacar dieces cambia tu carácter y te vuelve perfeccionista, un aspecto que no es bueno para los negocios nacientes, lo que me lleva al siguiente punto:

3.- Escalar muy rápido.

Aunque mi empresa estaba apenas empezando y no tenía ni un cliente, aún así quise que todo fuera perfecto. Quería dar una imagen de una empresa exitosa, con una oficina bonita, con tarjetas de presentación lindas, con folletos impresos en papel de calidad, una página de Internet bien diseñada, redes sociales llenas de seguidores, pagarle a una agencia de publicidad y más y más y más. Solo me faltó encargar uniformes.

Todo eso fue un gasto estúpido que bien pudo servir para mantener la empresa viva más tiempo. Ser tan perfeccionista al principio de tu empresa no vale la pena.

De hecho ahora sé que los clientes desconfían de una empresa que tiene una imagen muy desarrollada a pesar de que apenas está empezando. Hay que se muy tacaño al principio y solo gastar en lo que realmente puede cerrar una venta.

Otra idiotez es hacer todo lo legal desde el principio. Registrar la marca ante el IMPI, darte de alta en el SAT, hacer la sociedad anónima, sacar permisos, registrarte en CANACINTRA o CANACO, etc. Todos estos son gastos que no te van a dejar ganancias puedes hacerlos después. En la Semana del Emprendedor te dirán lo contrario, pero ¿quién paga la Semana del Emprendedor? ¡el Estado! Te dicen eso porque quieren más contribuyentes cautivos. Al menos esta parte no fue del todo culpa mía, pero eso lo explico en el punto 5.

4.- Has lo que sabes hacer no lo que crees deja mucho dinero.

Decidí el mercado en el que quería trabajar por que pensaba que sería fácil, por su evidente crecimiento (energías renovables), sin realmente conocerlo. En pocas palabras, soy un químico genetista y biólogo molecular y quise vender productos foto y termovoltáicos (paneles solares) que requieren conocimientos de ingeniería y electricidad. Esto no era lo mío. ¿Por qué no empecé emprendiendo en algo relacionado con la biología molecular?

Conoce tus verdaderas habilidades y desarrolla una empresa donde puedas ejercerlas. Nos pongas un negocio solo porque se está poniendo de moda ese rubro. Recuerda que cuando algo se pone de moda lo que sigue es que pase de moda. Debiste estar ahí antes de que se hiciera famoso porque si entras a la mitad de la ola no sabes cuanto le falta para romper.

5.- Los buenos amigos no siempre son buenos socios.

Hay amigos que solo sirven para salir a beber unas cervezas. Amigos que conocen toda clase de chismes y chistes y lo que no saben lo inventan, pero que pueden mantener una plática divertida toda la noche. Amigos con los que puedes sentir confianza y con los que haces cosas que solo ustedes saben que ocurrieron. Pero de esto a poner un negocio juntos y que sean tan buenos como socios que como lo son para tomar, es otra cosa.

Eso mismo me pasó a mí. Mi socio principal era el menos talentoso de mis amigos. Su única virtud es que es muy sociable, y como yo no soy nada sociable ni agradable ni mucho menos caigo bien a la primera impresión, creí que sus habilidades sociales me complementarían.  Resultó ser como el té de manzanilla: no sirve para nada, pero cae bien.

La única responsabilidad que tenía y que era obvio le correspondía a él como fósil de la facultad de contaduría, era mandar las declaraciones al SAT. Cuál fue mi sorpresa cuando me llegaron notificaciones de que faltaban casi todas mis declaraciones y las de la empresa. Por suerte todo estaba en ceros y no tuve que pagar ninguna multa.

A este ex amigo le gusta la política y es un estatista, aunque a lo más que ha llegado es a chofer de un diputado. Por esta fe que le tiene al Estado le debo todo lo que gastamos en hacer todo lo legal.

Cada una de las tareas que le correspondía no las hizo y las tuve que hacer yo. Dejo abandonada la empresa dos veces. La segunda en Semana Santa. Inventó que un tío había muerto y que tenía que llevar a sus papás al velorio. Ese mismo día le sacaron una foto en un Bar y la subieron a Facebook. Luego de eso inventó que su papá tenía un cáncer muy agresivo y que no lo sabía nadie de su familia solo él y que por eso se sentía muy presionado y por ello dejaba la empresa. Su papá aún vive y mi ex socio sube fotos de sus vacaciones y pedas de vez en cuando.

El punto aquí es, no te asocies con tus amigos solo porque son tus amigos. Si necesitas desarrollar una habilidad para poner un cierto negocio, mejor crea otro donde no dependas de esa habilidad sino de una que ya tienes. En tu empresa solo debe estar quien hace algo por la empresa. Si no puedes con todo tú solo, contrata empleados. Si un empleado lo hace muy bien, tal vez se vuelva tu socio cuando la empresa crezca.

Los amigos pueden aparentar ser confiables, hasta que no lo son. Pierdes dinero y una amistad.

Hay más cosas de las que quisiera hablar pero lo dejaré hasta aquí por esta ocasión.

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