Mi primer experiencia como emprendedor y enfrentar el fracaso.

Tiene mucho que no me acercaba a escribir en mi blog. La última vez que lo hice fue hace casi tres años y coincide con la fecha en que inicié mi primer negocio.

Dejé de escribir para concentrar todos mis esfuerzos en desarrollar una empresa que en el papel parecía que tenía todas las de ganar. La empresa estuvo en desarrollo más de año y medio, pero nunca logramos concretar ni una venta. Ni un solo cliente. Fue a inicios del 2016 cuando decidí abandonar el proyecto, tomar lo poco que me quedaba de ahorros para saldar deudas y cuantificar las pérdidas.

Luego de una obvia depresión, tomar terapia por primera vez, e recuperar la cordura —por que sí, la depre me pone loco e intratable— hoy puedo decir que estoy de nuevo en buen camino y con optimismo hacia un nuevo proyecto del que hablaré en las próximas semanas.

Pero ahora que todo esto ya es agua pasada y que ya puedo hablar de ello sin tener ganas de romper algo —una vez rompí una puerta a patadas porque el único cliente que tuve pidió que le regresara el dinero—, quiero reflexionar en 5 puntos lo que aprendí de este fracaso y espero que los que lean esto y hayan pasado por lo mismo que yo lo comenten, y los que no han fracasado puedan estar prevenidos de lo que les puede pasar. Claro que si no han fracasado porque no han intentado nada entonces esta lectura no es para ustedes. Estos últimos mejor vayan a criticar gente y preocuparse por el qué dirán los demás.

1.-Nadie aprende en cabeza ajena.

El punto más triste de esta reflexión es el primero. Antes y durante el tiempo que estuve intentando levantar mi empresa leí todo tipo de consejos para emprendedores. Le di “like” a todas las páginas de emprendimiento, leí biografías de empresarios exitosos, vi películas de temas de negocios. Fui a la Semana del Emprendedor y a foros y expos sobre innovación y emprendimiento, tome cursos de negociación, inteligencia emocional, servicio al cliente, etcétera.

En todos estas fuentes de información me advirtieron de los peligros y errores comunes que debes evitar durante la formación de un negocio. Sin embargo, la cagué en todos y cada uno de ellos. Los siguientes 4 puntos son los que a mi parecer sobresalen entre todas las pendejadas que hice.

Pudo ser arrogancia, pensar “eso no me va a pasar a mí”, la razón por la que hice todo lo que no debí hacer. Lo cierto es que muchas veces vas a entrar en negación y va a ser muy doloroso cuando veas que el error estuvo ante tus ojos, acercándose lentamente a ti, como un golpe de Jorge Kahwagi, y de todas te dio en la cara.

2.-Ser bueno en la escuela no significa que serás bueno en los negocios.

Como algunos lo saben, a parte de trabajar en mi negocio también trabajaba dando clases en la BUAP. Hice lo que mismo otros empresarios que también eran académicos e invité a mis mejores alumnos a formar parte de mi empresa. Uno de ellos se invitó solo y aunque no era de los que sacaba puro 10 lo acepté por su iniciativa.

Al final, el que no era de 10 en todas las materias resultó ser el mejor para trabajar y el que siguió más tiempo en la empresa. Los otros, cuando sintieron que la empresa les quitaba tiempo para estudiar, saltaron del barco. En el primero encontré un amigo.

Resulta que las habilidades para triunfar en el sistema de educación pública no son las mismas que se necesitan en los negocios. Tal vez en algunas privadas les enseñen mejor estos aspectos y sea por eso que los alumnos del Tec de Monterrey tenga el puesto de gerente y los de la BUAP y UNAM sean los técnicos.

Esa misma deficiencia tengo yo como egresado de la UNAM. Yo también era bueno estudiando, no tanto como otros, pero había materias en las que era muy bueno. El sacar dieces cambia tu carácter y te vuelve perfeccionista, un aspecto que no es bueno para los negocios nacientes, lo que me lleva al siguiente punto:

3.- Escalar muy rápido.

Aunque mi empresa estaba apenas empezando y no tenía ni un cliente, aún así quise que todo fuera perfecto. Quería dar una imagen de una empresa exitosa, con una oficina bonita, con tarjetas de presentación lindas, con folletos impresos en papel de calidad, una página de Internet bien diseñada, redes sociales llenas de seguidores, pagarle a una agencia de publicidad y más y más y más. Solo me faltó encargar uniformes.

Todo eso fue un gasto estúpido que bien pudo servir para mantener la empresa viva más tiempo. Ser tan perfeccionista al principio de tu empresa no vale la pena.

De hecho ahora sé que los clientes desconfían de una empresa que tiene una imagen muy desarrollada a pesar de que apenas está empezando. Hay que se muy tacaño al principio y solo gastar en lo que realmente puede cerrar una venta.

Otra idiotez es hacer todo lo legal desde el principio. Registrar la marca ante el IMPI, darte de alta en el SAT, hacer la sociedad anónima, sacar permisos, registrarte en CANACINTRA o CANACO, etc. Todos estos son gastos que no te van a dejar ganancias puedes hacerlos después. En la Semana del Emprendedor te dirán lo contrario, pero ¿quién paga la Semana del Emprendedor? ¡el Estado! Te dicen eso porque quieren más contribuyentes cautivos. Al menos esta parte no fue del todo culpa mía, pero eso lo explico en el punto 5.

4.- Has lo que sabes hacer no lo que crees deja mucho dinero.

Decidí el mercado en el que quería trabajar por que pensaba que sería fácil, por su evidente crecimiento (energías renovables), sin realmente conocerlo. En pocas palabras, soy un químico genetista y biólogo molecular y quise vender productos foto y termovoltáicos (paneles solares) que requieren conocimientos de ingeniería y electricidad. Esto no era lo mío. ¿Por qué no empecé emprendiendo en algo relacionado con la biología molecular?

Conoce tus verdaderas habilidades y desarrolla una empresa donde puedas ejercerlas. Nos pongas un negocio solo porque se está poniendo de moda ese rubro. Recuerda que cuando algo se pone de moda lo que sigue es que pase de moda. Debiste estar ahí antes de que se hiciera famoso porque si entras a la mitad de la ola no sabes cuanto le falta para romper.

5.- Los buenos amigos no siempre son buenos socios.

Hay amigos que solo sirven para salir a beber unas cervezas. Amigos que conocen toda clase de chismes y chistes y lo que no saben lo inventan, pero que pueden mantener una plática divertida toda la noche. Amigos con los que puedes sentir confianza y con los que haces cosas que solo ustedes saben que ocurrieron. Pero de esto a poner un negocio juntos y que sean tan buenos como socios que como lo son para tomar, es otra cosa.

Eso mismo me pasó a mí. Mi socio principal era el menos talentoso de mis amigos. Su única virtud es que es muy sociable, y como yo no soy nada sociable ni agradable ni mucho menos caigo bien a la primera impresión, creí que sus habilidades sociales me complementarían.  Resultó ser como el té de manzanilla: no sirve para nada, pero cae bien.

La única responsabilidad que tenía y que era obvio le correspondía a él como fósil de la facultad de contaduría, era mandar las declaraciones al SAT. Cuál fue mi sorpresa cuando me llegaron notificaciones de que faltaban casi todas mis declaraciones y las de la empresa. Por suerte todo estaba en ceros y no tuve que pagar ninguna multa.

A este ex amigo le gusta la política y es un estatista, aunque a lo más que ha llegado es a chofer de un diputado. Por esta fe que le tiene al Estado le debo todo lo que gastamos en hacer todo lo legal.

Cada una de las tareas que le correspondía no las hizo y las tuve que hacer yo. Dejo abandonada la empresa dos veces. La segunda en Semana Santa. Inventó que un tío había muerto y que tenía que llevar a sus papás al velorio. Ese mismo día le sacaron una foto en un Bar y la subieron a Facebook. Luego de eso inventó que su papá tenía un cáncer muy agresivo y que no lo sabía nadie de su familia solo él y que por eso se sentía muy presionado y por ello dejaba la empresa. Su papá aún vive y mi ex socio sube fotos de sus vacaciones y pedas de vez en cuando.

El punto aquí es, no te asocies con tus amigos solo porque son tus amigos. Si necesitas desarrollar una habilidad para poner un cierto negocio, mejor crea otro donde no dependas de esa habilidad sino de una que ya tienes. En tu empresa solo debe estar quien hace algo por la empresa. Si no puedes con todo tú solo, contrata empleados. Si un empleado lo hace muy bien, tal vez se vuelva tu socio cuando la empresa crezca.

Los amigos pueden aparentar ser confiables, hasta que no lo son. Pierdes dinero y una amistad.

Hay más cosas de las que quisiera hablar pero lo dejaré hasta aquí por esta ocasión.

Un viaje supuestamente divertido que no haría otra vez

Después de dormir de forma intermitente hasta las cinco de la mañana decidí levantarme, arreglarme rápidamente y salir de mi casa. Ya que me cuesta muchísimo trabajo despertar temprano prefiero estar semidespierto todo la noche. Nos citaron a las seis de la madrugada y en este pueblo llamado Heroica Puebla de Zaragoza no hay microbuses a esa hora. Tuve que tomar un de esos taxis de aquí que, seguramente por intervención de un sindicato asqueroso o algo parecido, no usan parquímetro, así que te la dejan ir con la tarifa que les venga en gana.

Llegué a tiempo. No podía ser de otra manera siendo este el primer viaje que hago con la universidad en la cual trabajo. Saludé a mi jefe y a los otros profesores qué se agregaron al viaje, a los alumnos y al chofer. Tomé mi lugar entre los primeros asientos del autobús. La parte trasera del mismo le pertenece a los “chavos”. Todo bien hasta ahora.

6:45. La profesora que organizó el viaje y a la que no podíamos dejar, apenas llega. Perdón, Perdón. Tuve que dejar a mis hijas a la escuela —dice ella, con una sonrisa de “45 minutos tarde no es pa’ tanto”. Me pregunto “si sabías que tendrías que dejar a tus hijas, ¿porqué demonios nos citas a las 6 y no a las 7?”, pero no me quiero enojar. Aún no.

Con el motor en marcha me dispongo a dormir, otra vez. 2 horas y media es el tiempo aproximado para llegar al Instituto de Energías Renovables de la UNAM, en Temixco Morelos. Parada en el Oxxo —quién será el dueño de los Oxxos que se debe estar pudriendo en dinero—. Al fin llegamos y siendo solo las 10 de la mañana ya hacía un calor del demonio.

Primero una presentación en el auditorio sobre la labor del instituto. 20 o 30 minutos de “somos geniales”. Vamos en camino a las instalaciones. Son equipos que aprovechan la luz solar y la convierten en otros tipos de energía. Todo el medio día bajo el sol. Maldita la hora en que olvidé mi gorra y maldita la hora en que decidí vestirme de negro.

Celdas solares. Cámaras solares. Purificadores solares. Estufas solares. Hornos solares. Quemaduras solares en cuello y brazos.

Un reloj solar que marca las 12:30 cuando eran las 13:45.

Aunque el instituto realiza investigación en muchas otras áreas de las energías alternativas, todas las demás —las que más me interesaban— estaban cerradas para los visitantes. Fin del tour.

Somos libres de regresar a nuestras casas, tomar un baño y hacer algo más importante. Pero no. Los estudiantes quieren divertirse. Porque, seamos sinceros, el viaje para ellos nunca fue el conocer el centro donde se realiza exactamente el tipo de investigación en la que podrían hacer una maestría o un doctorado en el futuro. No, el viaje fue para echar desmadre.

Así que con la seguridad y la capacidad de toma de decisiones del estudiante de escuela pública promedio, el grupo se puso a decidir entre visitar un balneario cercano o ir hasta Cuernavaca y conocer la ciudad.

Después de una comida horrible en un restaurante-cafetería del instituto con un calor asfixiante, hice lo más lógico y me moví a un lugar más fresco.

Ya en ese lugar, con una brisa refrescante, agua —malditas escuelas mexicanas por no vender cerveza, aunque sea cerveza corriente, como en las de Inglaterra— a la sombra, leyendo algo para aprovechar el tiempo, y recibo una llamada de mi jefe.

—¿Sí?

—¿Dónde estás?

—En las bancas cerca del auditorio.

—No te vimos. Ya estamos en el balneario.

Me habían dejado. Eso me demostró lo fuertes que son los lazos de amistad entre los profesores, mis alumnos y yo. No los culpo.

Me dijo “no te preocupes; otros profesores también se quedaron. Búscalos en la cafetería y luego nos alcanzan”. Ok. Eso hice.

“Si. Me dejaron. Ja ja”. Terminaron de comer los profesores y el más grande de ellos, un viejito afeminado, quiso ir a saludar a otro de sus colegas. De hecho los profesores se quedaron porque el viejito no podía terminar la conversación con otro de los investigadores que conocía del instituto.

Resulta que, anteriormente, el viejito fue asesor de los tres profesores más jóvenes mientras estos hacían sus maestrías, y él, posteriormente, les consiguió el trabajo. Así que tenían que acompañarlo a donde quiera que fuera. Eran sus perras.

No está el profesor en su laboratorio, —dijo el viejito y pude ver una reacción de alivio en los rostros de sus alumnos-perras— debe estar en su oficina.

Vamos a la maldita oficina, yo convertido en una más de sus perras. 10 minutos. 20 minutos. 40 minutos. Habla como señora en salón de belleza.

Ok. Al fin podemos dejar ese lugar que lo único que me dejo es un poco de cáncer de piel que espero mi sistema inmune puede destruir. Tomamos un taxi y llegamos al balneario.

“Sí. Me dejaron. Ja ja”. He visto lugares tristes, otros feos, y este balneario. Eran más de las cinco de la tarde. El acuerdo con el chofer era de regresar a las diez de la noche a Puebla, así que teníamos que salir de ahí a las siete. ¡Hasta las siete!

Por lo menos al fin pude tomar una cerveza (corriente). La puesta del sol me daba en los ojos. Por lo menos ya no quema tanto.

19:00. El autobús se empieza a llenar de estudiantes y olor a sudor y humedad (no llevaban traje de baño y se metieron con sus mismas ropas). Ponen una película horrible —Los Indestructibles 2— Voy a leer mientras tenga un poco de luz. Parada en el Oxxo (otro Oxxo) y compran frituras y unas cervezas de contrabando, pero pocas. Ni para tomar son buenos.

Termina la película y empiezan a escuchar música de un celular sin audífonos. No, eso no fue lo peor. Un pequeño grupo comienza a cantar. Mi historia entre tus dedos; luego, Lamento boliviano. Siguieron con La Célula que Explota y No dejes que.

¿Puedo poner mi cabeza dentro de la caja de velocidades?

Así fue el resto del viaje, como en Karaoke a la hora del “Rock en tu idioma”.

Juro que de no haber sido esta la selección musical, la cual odio pero tolero un poquito más, y se hubieran puesto a cantar una colección de éxitos de Banda Sinaloense, yo hubiera jalado la palanca de la salida de emergencia y hubiera arrojado mi cuerpo fuera del autobús en movimiento.

22:15. Ya de regreso en puebla y sé que tengo que tomar otro taxi porque ya no hay micros a esta hora. Me despido de los profesores, de unos pocos alumnos y del chofer, al único que no odio en ese momento y me voy.

No hay alternativas al desarrollo

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Hoy presencié mi primera conferencia universitaria, pero como profesor. Empezó a las 16 horas. El tema del coloquio era la sustentabilidad. Para mi sorpresa, ya que la convocatoria fue algo apresurada, cuando llegué al auditorio de la facultad, este ya estaba lleno. Escuché al primer ponente hablar sobre ecotécnias desde la puerta.

Para ser sincero, no tenía ganas de ir. Trabajo en una universidad pública que, como todas las universidades públicas, es marxista.

Yo no soy marxista, no creo en ninguno de sus preceptos. Marx fue un intelectual de izquierda equivocado cuyas ideas han matado más personas que cualquier enfermedad.

No me extrañó que el ponente expresara ideas muy aceptadas entre la comunidad de izquierda. Que el calentamiento global es culpa del ser humano sin dar pruebas de ello, más bien aceptándolo como dogma; que los transgénicos son malos para la población cuando no existen pruebas de efectos tóxicos en humanos y, solo enfocándose en sus posibles efectos sociales; que los problemas originados por el petróleo son más bien políticos, y un largo etcétera.

No me iba a quedar a escuchar a la segunda y última participante del coloquio porque a las cinco de la tarde empezaba mi clase. Llegué al salón y solo estaba un alumno. Me dijo que a sus compañeros les dijo otro maestro que era obligatorio asistir a la conferencia, pero como él no lleva esa materia no se quedó. No tuve más alternativa que cancelar la clase y regresar al auditorio.

El nombre de la presentación era “Alternativas al desarrollo y pensamiento ambiental” por la doctora María Luisa Echenhagen Durán. Ella hizo mucho énfasis, tratando de ser clara, que su ponencia no era sobre las alternativas “de” desarrollo, sino las alternativas “al” desarrollo. Usó el ejemplo de que las alternativas del Rock son las diferentes corrientes como el Progresivo, el Clásico o el Metal, mientras que las alternativas al Rock son cualquier otro tipo de música, como el Merengue o el Jazz.

Las alternativas al desarrollo son cualquier cosa diferente al desarrollo. Pero, quitando todas las frases rebuscadas que no llegaban a ningún lugar, la verdad es que, la alternativa al desarrollo es el no desarrollo, el no progreso, el regresar a la era de las cavernas, el retroceso.

Volver a vivir como vivieron nuestros antepasados, o como viven muchos grupos de personas en las selvas de Sudamerica: desnudos, pero en “armonía con la naturaleza”. Es cierto que en las diferentes culturas prehispánicas se pueden encontrar obras arquitectónicas y de ingeniería impresionantes. Que las tecnologías que usaron les sirvieron. Que no necesitaban una botella de agua potable para sobrevivir. Sin embargo, sus tecnologías funcionaron en un mundo que ya no existe, porque el mundo, sus habitantes y las necesidades de estos cambiaron y seguirán cambiando con el tiempo.

Esas tecnologías que son “alternativas al desarrollo” no son más que aquellas tecnologías usadas por nuestros ancestros y que fueron abandonadas por otras que simplemente son mejores.

Por ejemplo, en Cuba, bastión donde tanto el comunismo como su dictador se niegan a morir, se dio a conocer la llamada Toalla Sanitaria Ecológica. La toalla, además de absorber el flujo menstrual, evita entrar en el ciclo comercial del “capitalismo salvaje”—cualquier cosa que eso signifique—. Esta consiste simplemente en múltiples capas de tela absorbente las cuales son lavables y reusables. Horror. No puedo pensar en ninguna mujer que quiera agregar a los malestares propios de su periodo, la tarea de lavar trapos empapados en su propia menstruación.

Puedo entender que nuestras abuelas, en su juventud, tuvieron que recurrir a esas prácticas, más obligadas que por gusto, ya que no había otra alternativa. El desprecio al progreso, a la riqueza y al desarrollo les hace pensar a estas personas que el retroceso es la verdadera opción para el futuro. Y así como esta supuesta solución existen muchas otras sacadas del baúl del olvido por aquellos que desprecian el progreso.

Creo que más que preocupación por el medio ambiente, a estos intelectuales los mueve el odio y la envidia. El satanizar el poder ganar dinero y querer inculcar la idea de que ser rico es malo me parece aberrante. Como dijo Winston Churchill: “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria.” Obviamente no quieren progreso, quieren que todos seamos pobres.

En su intervención la doctora solo tuvo un punto acertado y es que no es fácil saber cuáles son las necesidades de la gente. Más haya de lo obvio, como el agua y el alimento, la gente quiere y aprecia cosas distintas. A esta conclusión llegó la ponente después de ver que las estufas solares instaladas en algunas comunidades indígenas no fueron utilizadas por la gente a la que se suponía iban a ayudar y a mejorar sus condiciones de vida.

Los grandes empresarios de la historia se hicieron millonarios porque supieron predecir qué era aquello que la gente necesitaba. Incluso cuando esos productos ni siquiera estaban en sus mentes, la gente las terminó valorando y necesitando. Puedo entender que si fracasas y tu producto no lo quiere ni el perro te va a dar envidia por aquellos que sí lograron crear un producto exitoso.

Esta envidia de los intelectuales de izquierda la explica mejor Jesús Huerta de Soto en una de sus clases que fue grabada y se puede ver en YouTube. 

A demás de sus terribles ideas, la colombiana era una pésima oradora. Hablaba mucho sin decir nada. Incapaz de completar una idea o de llegar a una explicación simple y llana. La doctora hablaba y hablaba tanto que al final le tuvieron que quitar el micrófono. Como dicen, “choro mareador”. De las tres preguntas que le hicieron no pudo contestar ninguna. Uno de mis alumnos hizo una de las preguntas, en la cual le pedía un consejo sobre un problema. Él dijo que, junto con unos amigos, estaban pensando en una solución al alto “consumismo” de botellas de PET y que habían encontrado muchos obstáculos para concretarla. En su respuesta, la doctora habló del valor del dinero, del trueque como una alternativa al desarrollo, de pensar diferente, que el sistema nos “lava el cerebro”, pero nunca, NUNCA, respondió a la pregunta.

¿Fui  yo el único o alguien más en el auditorio se dio cuenta de esto?

Lo que veo con terror es lo fácil que pueden ser manipuladas las mentes de los jóvenes. Si alguien que ostenta cierta autoridad te habla de tal forma que parece que es algo muy complejo y que no entiendes, no es porque seas joven y tonto, es más probable que se trate de algo que no se entiende porque, simplemente, no tiene sentido.

Yo alguna vez lo fui: un adolescente de izquierda. Pero ese pensamiento duró poco en mí. Me resultaba injusto, y lo sigue siendo hasta ahora, que en el socialismo los que trabajan no puedan disfrutar del fruto de su esfuerzo ya que este les es arrebatado en forma de impuestos, con la excusa de que este dinero se ha de redistribuir entre los que menos tienen, pero la mayor cantidad se queda en el bolsillo de los políticos. La izquierda quiere controlar tu dinero y para ello inventa y fomenta mentiras que solo llevan a que el gobierno de izquierda controle más tu economía. Los impuestos verdes, las regulaciones por el cambio climático, los bonos de carbono, impuestos al cigarro o al refresco están supuestamente destinados a mejorar tu vida, tu salud y tu planeta, pero en realidad solo representan más dinero para los políticos que no producen nada.

Repito, no hay alternativa al desarrollo más que el no desarrollo, el estancamiento, el atraso. Las energías alternativas me interesan por que la sociedad sigue creciendo y es un carro que no se puede detener. El petróleo se acabará y habrá que remplazarlo por otras fuentes de energía y quiero estar del lado de los que ofrecen una verdadera alternativa, no de aquellos que quieren regresar a dormir en cuevas, comer carroña y morir en la miseria.

La caricatura del mexicano

El nuevo video de David Guetta está causando polémica por la imagen que muestra de México. En el video hay un rodeo o fiesta mexicana que incluye una competencia de baile con botas picudas o “tribaleras”. Hay también un par de charros, unos supuestos narcotraficantes, mujeres cejudas como Frida Kahlo, unas concursantes de belleza, “Miss Oaxaca” y “Miss Aguascalientes”, gente bebiendo tequila, —comerciales a la marca Barcel por todos lados—, etcétera.

En mi opinión el video es divertido y encaja perfecto en la moda de los videos coloridos con coreografías como los del LMFAO o Justin Bieber.

Como siempre pasa, al mexicano promedio no le gusta que lo pinten como una caricatura. Sin embargo, estos mismos que se ofenden, cuando salen al extranjero no hacen más que comportarse como esa caricatura que tanto reniegan.

Voy a contar parte de mi experiencia personal con los mexicanos que he conocido viviendo en el extranjero y de cómo ellos se comportan. Estoy estudiando la maestría en Biología Post-Genómica en la Universidad de York en el Reino Unido. Más del 50% de los extranjeros que estudian en ella son chinos, por lo que la celebración del año nuevo chino es muy grande aquí. La “Chinese New Year Gala” consiste en que las distintas sociedades internacionales montan un espectáculo, musical o de baile, típico del país o países al que representan.

Cuando supe que serían los mismos estudiantes y no actores profesionales los que actuarían en la gala decidí no ir, a demás de que iban a cobrar por ver su falta de talento pero excesivo entusiasmo.

Días después ví parte de la gala en videos subidos a YouTube. No me equivoqué: fue un asco. Hubo un par de cosas interesantes pero no son dignas de mencionar.

No podía faltar la Latin-American Society of the University of York, integrada en su mayoría por mexicanos. Cuando terminó su turno en el escenario, un inmenso dolor invadió mi cuerpo. Nunca había sentido tanta pena ajena como cuando ví eso. ¿ESO es lo que mis connacionales proyectan de mi país al resto del mundo?

Primero salió el grupo de Salsa en el que también bailan un par de europeos, a los cuales ni por que les agarraran la cadera a martillazos se moverían con un poco de soltura. Europeos queriendose mover como caribeños.

Luego pudimos ver bailar un jarabe tapatío muy mal ejecutado. La chica llevaba un vestido peor que el de las meseras de Sanborns.

En medio hubo un par de coreografías indescifrables.

Para rematar, como si estuvieramos en una boda, todos los de la sociedad se subieron a bailar, sombrero en mano, la de “Payaso de Rodeo”. ¡La cara! ¿Dónde esconder la cara? Pero eso no era el fin. Un tipo cargó y les dio dos vueltas estilo Quebradita a dos chicas mexicanas. Habiendo mujeres tan hermosas en México, ¿tenián que ser las dos más feas, gordas y chaparras las que llegaran aquí, a York, a bailar la Quebradita? El bailarín improvisado casí tira a una de ellas. El peso de la chica y la cinética hicieron lo suyo pero resistió, aunque yo hubiera deseado lo contrario.

Después de hacer el ridículo, todos gritaron y aplaudieron como los mexicanotes que son.

Efectivamente, esa es la imagen que los mexicanos en persona dan de su país, de sus costumbres, de lo que supuestamente “somos” como nación.

El video, desafortunadamente, desaparecío pero quedan algunas fotos en el Facebook de la Latin-American Society.

Señores, si no quieren ser tratados como un estereotipo, no se comporten como un estereotipo.

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Chairos de ayer y hoy 2: Javier Sicilia

En la primera entrega de esta sección no quedó claro el o los propositos de la misma, por lo que tomo esta oportunidad para explicarlo un poco.

El chairo, que es lo mismo alguien de la corriente política de izquierda, suele ver talento donde no lo hay, sobre todo, cuando el poseedor de tales virtudes es abiertamente de izquierda. Una de las funciones de esta sección es desenmascarlos.

Este es el caso del chairo de hoy, Javier Sicilia. Un poeta del montón. Tristemente celebre por la muerte de su hijo a manos de la delincuencia, se puso al frente de una cruzada que exigía un alto a la violencia, pero, más bien, era una cruzada para huir de sus propios sentimientos. Todo un escape del dolor por la pérdida de un ser querido.

Con la aprobación de la ley de víctimas donde los contribuyentes tienen que pagar por los daños causados por los delincuentes, Sicilia por fin descansó.

En medio de su viaje disfrazado de Indiana Jones, Sicilia fue invitado a presentar el libro de Enrique Krauze Redentores, en la FIL de Guadalajara del 2012. El “poeta” leyó un texto lleno de ambigüedades y sentidos comunes, pero lo más, más desastrozo de él fue que, en su intento de hacer sonar sus palabras como elevadas y llenas de contenido mostró su pobre manejo de las oraciones subordinadas.

En pocas palabras, su texto es enredado para dar la ilusión de complejo. Inicia así:

“Entre el liberalismo y su expresión más clara, la democracia, que, supongo, es para Krauze el rostro civil y moderno del mejor profetismo judío y del mejor mesianismo cristiano, y la redención que, para el propio Krauze, expresa, en su “absolutismo político y su ortodoxia ideológica”, la distorsión profética y mesiánica, el autor de Siglo de caudillos opta, como siempre lo ha hecho, por la primera.”

¿Qué?

Javier Sicilia no sabe escribir.

Aquí el texto completo.

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Chairos de ayer y hoy 1: Kate del Castillo

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Hoy quiero estrenar una sección a la que he llamado “Chairos de ayer y hoy”.

En ella verán desfilar personalidades de la música y de la actuación, de la política y de la literatura que comparten entre sí el pensamiento de izquierda.

Y para empezar con este listado qué mejor que recordar aquel 9 de enero del 2012 en que Kate del Castillo, conocida por su papel en la telenovela La Reina del Sur, subió a su cuenta de Twitter — @katedelcastillo — una carta donde muestra su sentir en temas tanto personales como religiosos. Resalta en ella un mensaje dirigido al narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.

A continuación reproduzco el texto completo. Disfrute:

“Hoy quiero decir lo que pienso y pues al que le acomode bien. Hoy 2012 me divierto más. Escucho más la música que me gusta como@ChavelaVargas @manuchao @Calle13Oficial @BuikaMusic leo @lydiacachosi #Galeano #sabines #Neruda·#carlosfuentes y  dejo de escuchar a los políticos. Y es que ya me cansé de hacer lo que no quiero. Muchas veces he sido feliz pero no me di cuenta. Amo. Me amo.

No creo en la manipulación, me tiene adormecida. El gobierno. La religión. La política. Los medios. La sociedad. La suciedad. Los que me juzgan y señalan pero también me exigen y me aplauden.

No creo en el matrimonio, creo en el amor. No creo en la idea de que DEBO estar con alguien por el resto de mi vida, eso sólo me crea culpa e infelicidad cuando he fracasado, de hecho, no creo en el fracaso, creo en salir adelante, en tomar decisiones buenas o malas, creo en cambiar de opinión tan seguido como sea necesario.

Añoro la primera vez de todo. Por eso creo que no importa cuanto ame a mi pareja necesito sentir eso que se siente las primeras veces en el estómago y que te recorre todo el cuerpo, no importa cuanto lo ame o que tan bello sea, necesito esa sensación a la cual soy adicta. Todos lo añoramos pero no nos atrevemos a decirlo. No será que las relaciones deberían de durar hasta que “eso” se acaba?

No creo en la monogamia, creo en  la lealtad, en mis sensaciones, en lo que siento y dejo sentir a mi cuerpo.

No creo en el castigo ni en el pecado, no creo en como crecí creyendo que todo era pecado, hasta mi cuerpo, de hecho no creo en como la Biblia nos manipula en algunos de sus pasajes (los cuales seguro leyó Peña Nieto) para tener remordimientos, culpa y sobre todo MIEDO. Es más, no creo en nada que haya sido hecho por el hombre que me haga sentir perversa, que me haga sentir menos, culpable o avergonzada de mi sexualidad..

No creo en la Iglesia y en cualquier caso, no creo en la religión, pero si creo en Dios puesto que lo veo en mis ojos a través del espejo todos los días.

No creo en las enfermedades porque he aprendido como sus curas me han sido negadas, escondidas.

No creo en ninguna institución o ley que se dedican a aterrorizarme y quitarme mi dinero.

No creo en al Papa ni en el Vaticano con todo y su riqueza como tampoco creo en los sacerdotes ya que creo que el ser humano debe disfrutar del amor carnal, del sexo y de preferencia sin esconderse ni lastimando a nadie.

Nací desnuda sin leyes ni religión, esas las creó el hombre, como la Biblia y tengo la ligera sospecha de que se la inventaron sólo para seguir la manipulación y lucrar a favor de unos cuantos.

Creo en lo que siento y es por eso que creo en el miedo, me mantiene alerta, todo lo que experimente con mis 5 sentidos es lo que importa, lo que es real.

No creo en la sociedad ya que me ha hecho sentir avergonzada de quien soy, incompleta, pero es un hecho de que trato con todas mis ganas de entenderla y vivir en paz dentro de ella. Creo en mi y en mi única verdad, por que soy con quien tengo que lidiar cada segundo, aparte de mi, creo que no creo…

No creo en juzgar ya que sólo yo soy responsable de mi actuar y me faltaría vida.

No creo en la moral ya que varía enormemente entre el ser humano, creo en lo que me hace sentir bien o mal de mi misma para poder ir a dormir tranquila pero no en lo que la sociedad quiere hacerme sentir.

Creo en el bien.

Creo, a pesar de todo lo que acabo de escribir, en la raza humana, por que amo, odio, me arrepiento, me equivoco, lastimo, ayudo, siento, “fracaso”, lloro, sufro, envidio, tengo dolores profundos, tengo sexo, tengo sueños, fantasías, deseos, pido ayuda, recibo, doy, lucho, salgo adelante, me olvido, me enfurezco, me río, espero, soy paciente, soy impaciente, aguanto…estoy viva y por eso agradezco a Dios todos los días, por ser quien soy, bien o mal.

Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, etc. para su propio beneficio y riqueza.

SR. CHAPO, NO ESTARIA PADRE QUE EMPEZARA A TRAFICAR CON EL BIEN? CON LAS CURAS PARA LAS ENFERMEDADES, CON COMIDA PARA LOS NIÑOS DE LA CALLE, CON ALCOHOL PARA LOS ASILOS DE ANSIANOS QUE NO LOS DEJAN PASAR SUS ULTIMOS AÑOS HACIENDO LO QUE SE LES PEGUE LA REVERENDA CHINGADA, CON TRAFICAR CON POLITICOS CORRUPTOS Y NO CON MUJERES Y NIÑOS QUE TERMINAN COMO ESCLAVOS? CON QUEMAR TODOS ESOS “PUTEROS” DONDE LA MUJER NO VALE MAS QUE UNA CAJETILLA DE CIGARROS, SIN OFERTA NO HAY DEMANDA, ANIMESE DON, SERIA USTED EL HEROE DE HEROES, TRAFIQUEMOS CON AMOR, USTED SABE COMO.

“La vida es un negocio, lo único que cambia es la mercancía” que no?

-no a la culpa

-no al remordimiento

-no a la vergüenza

-no a la impunidad

-no a las diferencias raciales

-no a la política

-no a la religión

-no a señalar

-no al silencio

-no a la corrupción

-no al enriquecimiento ilícito

-no a coartar nuestros sueños

-no más sangre

-si a la vida

los quiero,

kate